En años recientes, el término “depresión” ganó popularidad para dar un nombre a eso anímico o emocional que puede llegar a aquejar a una persona y que a lo largo de la historia (pero no toda, sino sólo desde hace unos 4 siglos) se distingue por el abatimiento, la abulia, el abandono de sí, la pérdida del deseo de vivir, la derrota de Eros. Tristeza, melancolía, aburrimiento, su nombre ha cambiado en distintas épocas, pero al final apunta hacia lo mismo: esa fuerza que tira hacia el lado contrario de la vida, hacia las sombras, el aislamiento y el goce estéril de la pena y el dolor.