Conspiraciones de Virus Letales

Las últimas noticias relacionadas con el virus del ébola no son alentadoras ni tranquilizantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha advertido que tardará meses en contener el mortal brote de ébola, después de anunciar la cifra de muertos: 4500 personas incluyendo 236 trabajadores sanitarios. Aunque también afirmaron que lo peor está por venir, ya que el virus del ébola podría llegar a infectar hasta 20.000 personas. La enfermedad, llamada por algunos “el nuevo Sida”, está causando una creciente preocupación en todo el mundo, ya que cientos de personas están muriendo cada día.

 

Pero Occidente también se está viendo gravemente afectado por este brote, y Estados Unidos se enfrenta a su segundo caso de ébola. Amber Vinson, de años 29, se convirtió en la segunda trabajadora sanitaria en contraer el ébola en un hospital de Dallas, donde el liberiano Thomas Eric Duncan murió el 8 de octubre, la primera víctima mortal de Estados Unidos a causa del virus.

Lo peor de fue que la enfermera cogió un vuelo el pasado viernes, sólo dos días después de la muerte de Duncan. Y España ha tenido que paralizar un avión de la compañía Air France en el aeródromo Adolfo Suárez-Madrid Barajas, procedente de París y con 156 pasajeros a bordo debido a que un miembro del pasaje, de nacionalidad nigeriana, padecía una cefalea, tenía temblores y presentaba síntomas febriles.

Y mientras que los trabajadores de salud están luchando para contener el brote, los aterradores datos han dado paso a teorías conspirativas sobre la pandemia mortal, donde muchas personas consideran que se trata de un virus para el control de la población o el resultado del bioterrorismo. ¿Qué se oculta realmente tras el virus del ébola?

Creando teorías conspirativas

Los principales medios de comunicación ya señalan directamente a los teóricos de la conspiración como culpables de crear un alarmismo social que está causando que miles de personas crean que detrás de este temible brote haya diversos objetivos ocultos. Pero lo que no comentan es que algunos de los principales medios también están generando este tipo de teorías conspirativas como Daily Mail, que recientemente publicó la idea de que el grupo terrorista Isis podría estar considerando el uso del ébola como arma biológica contra Occidente.

Según Daily Mail, Al Shimkus, profesor de Asuntos de Seguridad Nacional en la Academia Naval de Estados Unidos, dijo que una persona expuesta al virus del ébola sería el portador ideal para la actividad terrorista. También añadieron que el profesor Anthony Glees, de la Universidad de Buckingham, está de acuerdo en que esa estrategia terrorista podría ser utilizada. A esto le debemos sumar los programas de televisión constantemente informando acerca de lo que el ébola podría causar a la población. Entonces, ¿quién crea alarmismo?

Pero dejando aparte esta controversia, incluso algunas celebridades están convencidas de que el ébola oculta algo más que un simple virus, el control de la población. Cuando Tom Frieden, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), envió un tweet para confirmar que la trabajadora sanitaria Nina Pham había dado positivo por ébola, convirtiéndose así en la primera persona en contraer la enfermedad en los Estados Unidos, el cantante ganador de un Grammy Chris Brown expresó en Twitter sus propias ideas sobre el virus.

“No lo sé… pero creo que esta epidemia del ébola es una forma de control de población”, tuiteó Brown.

Poco después, su mensaje tenía 22.000 retweets, dejando claro que miles de personas comparten esta sorprendente teoría conspirativa. Pero la realidad es que son las teorías de los conspiranoicos las que están inundado páginas web y redes sociales, creando una gran controversia entre la población. A continuación algunas de estas sorprendentes teorías, que en el caso de ser ciertas harían temblar incluso a los más escépticos:

Ébola causado por la Cruz Roja

Una de las teorías sugeridas por los conspiranoicos es la idea de que el virus no existe y que la gente se muere tras recibir las vacunas por parte de la Cruz Roja. Algunas páginas web han publicado que Nana Kwame, profesor que estudió el ébola durante 11 años y residente de Acra, afirmó que el mortal virus es sólo una invención y “la población del mundo occidental tienen que saber lo que está pasando en África Occidental”.

Al parecer el ébola es contraído por los que reciben tratamientos e inyecciones de la Cruz Roja, y el virus es una invención para permitir invadir a las tropas occidentales el suelo africano. Por último, pero no menos importante, la aparición de la “pandemia” será utilizado para asustar a los incontables millones de personas y así obligarles a vacunarse contra el ébola, causando en realidad una verdadera pandemia.

“Cientos de miles de personas han sido asesinadas, paralizadas e incapacitadas por estas y otras “nuevas vacunas” en todo el mundo y por fin se están dando cuenta de ello. ¿Y ahora qué vamos a hacer con toda esta información?”, explicó Nana.

Ébola es el resultado de una bioataque

El Dr. Cyril Broderick, profesor de Patología Vegetal, escribió un artículo en un periódico de Liberia alegando que el ébola es el resultado de los experimentos de bioterrorismo realizados por los Estados Unidos. El Dr. Broderick afirmó, entre otras cosas, que ciertos lugares de África, concretamente en el oeste de África, en los últimos años han establecido campamentos para el ensayo de nuevas enfermedades, especialmente del Ébola.

“La OMS y otros organismos de la ONU están implicados en la selección y los países africanos participan en las pruebas mediante vacunaciones, siempre con la supervisión de médicos especializados”, explicó El Dr. Broderick. “Los informes narran historias del Departamento de Defensa de los EE.UU. que financian ensayos del ébola en los seres humanos, que curiosamente se iniciaron pocas semanas antes de que apareciera el brote de ébola en Guinea y Sierra Leona.”

A esto le debemos sumar que el ébola en los Estados Unidos y la misteriosa enfermedad respiratoria que afecta a niños, conocida como enterovirus D68, puedan formar parte de una “guerra biológica”. Un artículo publicado por el congresista estadounidense Allen B. West sugiere esta misma idea:

“Tenemos que analizar y evaluar si existe alguna relación entre la misteriosa enfermedad respiratoria, y la consiguiente parálisis, con el reciente aumento de niños extranjeros ilegales en esta zona”, escribió West. “Alguien tiene que investigar la correlación, y sin si no existe ninguna conexión, entonces hay posibilidades que se trate de un auto atentado por cortesía de del gobierno de Obama. La misteriosa enfermedad que afecta a nuestros niños en contacto con el ébola podría ser considerada una guerra biológica”.

Por su parte, el Dr. Peter Walsh, experto en antropología biológica de la Universidad de Cambridge, afirma que los terroristas puedan construir bombas que contienen un polvo del virus ébola. “Una bomba de este tipo podría matar a un gran número de personas en una ciudad importante”, explicó Walsh.

Aunque algunos teóricos de la conspiración señalan directamente como culpables de este brote de ébola a los multimillonarios George Soros y Bill Gates. Varios sitios web especializados en conspiraciones sugirieron la teoría de un “laboratorio de armas biológicas” en Sierra Leona como la fuente del virus. Al parecer Soros y Gates estarían fincando un laboratorio de armas biológicas en Kenema, una de las ciudades más grandes de Sierra Leona, con una población de alrededor 150.000 personas.

Intereses económicos

Otra teoría a tener en cuenta es la sugerida por David Mihalovic, doctor en medicina naturopática y experto en la investigación de vacunas. Según Mihalovic, la aparición del ébola ha llevado a la fabricación de una vacuna experimental, con un claro interés entre los Estados Unidos y las compañías farmacéuticas.

“El aspecto más fascinante del proceso de fabricación de la vacuna del ébola es la rapidez con la que han llevado los ensayos”, dijo Mihalovic. “Es virtualmente imposible para los fabricantes de vacunas producir y entregar estos medicamentos en el tiempo propuesto. Normalmente se tarda varios años en realizar una vacuna con ensayos clínicos en humanos, un proceso que se ha realzado en pocas semanas o meses. La única forma posible es a través de años de investigación.”

Aunque según Mihalovic, lo más preocupante son los graves efectos adversos asociados a este tipo de vacunas. Todo esto da como resultado unos intereses económicos para las farmacéuticas y los gobiernos.

Los Simpson y Los Serrano predijeron la crisis del ébola

Teóricos de la conspiración llevan tiempo reclamando que los Illuminati llevan tiempo añadiendo mensajes ocultos en el cine y la televisión, “informando” sobre acontecimientos futuros. Según los consapiranoicos, en un capítulo de Los Simpson emitido el 19 de octubre de 1997 se puede observar un libro titulado: “El curioso George y el virus del Ébola”. El extraño libro no tenía nada que ver con el capítulo, un hecho que para los teóricos de la conspiración significaba la señal de que el brote de ébola ya estaba programado.

Ébola conspiración

Aunque muy posiblemente, lo que más ha llamado la atención a los conspiranoicos es la famosa serie de televisión española Los Serrano, donde en un capítulo emitido el 9 de junio de 2004 trataba sobre el ébola, incluso prediciendo que llegaría a España a través de un misionero.

La crisis del ébola y el Nuevo Orden Mundial

Tal vez la teoría de la conspiración más aterradora es la que sugiere que la élite del Nuevo Orden Mundial presuntamente creó el virus ébola como un medio para despoblar la Tierra. El número de personas que deben morir para llegar a una “población manejable” es la asombrosa cifra de cinco mil millones. Según diversos teóricos de la conspiración, la élite del Nuevo Orden Mundial tiene tres formas principales de garantizar la despoblación.

Estos incluyen el hambre de un desarrollo no sostenible, la guerra de un conflicto artificial, y las enfermedades manufacturadas, dando como resultado una cura para las enfermedades sólo proporcionada por la élite. En resumen, la élite ha creado la epidemia de ébola para despoblar África, siendo el resto del mundo su próximo objetivo.

Estas son solo algunas de las teorías conspirativas tras el temible brote de ébola que parece amenazar al mundo. Nadie sabe a ciencia cierta si estas teorías son reales o no, lo único real es que todo parece indicar que el avance del ébola al resto del mundo es inevitable, ¿pero con que consecuencias?

El VIH

Cuando el profesor Jacob Segal, antiguo director del Instituto Biológico de Berlín, inició sus investigaciones sobre el SIDA, no podía imaginar que sus trabajos le conducirían a abrir la puerta de una de las páginas más vergonzosas de la historia secreta de nuestro tiempo. Sus primeras sospechas comenzaron a aflorar cuando descubrió la increíble semejanza entre el VIH -virus causante de la enfermedad- y otras dos especies víricas: el visna, una patología cerebral del ganado ovino que no se contagia al ser humano, y el HTLV-I, una forma de leucemia que ataca a las células T y raramente resulta fatal.

El genoma del VIH es idéntico al del visna, mucho más parecido a éste que a cualquier otro retrovirus conocido, y el tres por ciento diferente corresponde con total exactitud a un fragmento del código genético del HTLV-I.

El argumento de Segal deja abiertos multitud de interrogantes. Si el virus del sida es una creación artificial ¿quién y por qué la llevó a cabo?

En 1948, entre las ruinas de lo que un día fuera el centro del arrogante III Reich, un joven y prometedor oficial de inteligencia llamado Henry Kissinger se vio involucrado en el conocido como Proyecto Paperclip. El propósito de esta operación consistía en reclutar a antiguos nazis para que prestaran sus servicios en las más altas esferas del ejército, el espionaje, la tecnología espacial, la biología y la medicina estadounidense.

Los responsables de la operación pusieron especial celo en proteger a ciertos criminales de guerra relacionados con la experimentación sobre seres humanos, entre los que se incluía al infame Joseph Mengele -“el ángel de la muerte”- su asistente, Klaus Barbie -“el carnicero de Lyon”-, Walter Rauff, supervisor en las SS de las cámaras de gas móviles, Friederich Schwend, sádico asesino de masas, y a Erich Traub, experto en enfermedades víricas a cuyo cargo se encontraba la sección de armamento biológico del Instituto de Investigación del Reich.

Veinte años más tarde, Kissinger renunciaba a su cátedra en la Universidad de Harvard y a su lucrativa posición en el emporio Rockefeller para convertirse en la mano derecha del presidente Richard Nixon, como director del Consejo Nacional de Seguridad.

En estos días esta de actualidad una conversación mantenida con Nixon en que se le pedía consejo para la utilización de armas nucleares en Vietnam. Por aquel entonces la guerra fría se encontraba en uno de sus puntos más delicados y a Kissinger se le planteó la necesidad de encontrar una alternativa viable al empleo del armamento nuclear. Sin embargo, no era tarea fácil. ¿Dónde se podría encontrar algo tan devastador como una cabeza atómica pero cuyo empleo no supusiera la completa destrucción del planeta?

A esta pregunta parece contestar un documento fechado el 9 de junio de 1969. En él se transcribe la comparecencia del Dr. Donald M. McArthur -Director Adjunto de Investigación y Tecnología del Departamento de Defensa- ante el subcomité de Dotaciones del Congreso de los Estados Unidos, órgano encargado de la asignación de presupuestos militares. Durante su intervención, el Dr. McArthur solicitó a la cámara una partida presupuestaria de diez millones de dólares a fin de sufragar el desarrollo, en menos de diez años, de una nueva arma biológica consistente en un microorganismo contagioso capaz de destruir el régimen inmunológico humano: “Un microorganismo infeccioso que diferiría en ciertos aspectos importantes de cualquier agente patógeno conocido.

Lo más importante de esto es que puede ser refractario al proceso inmunológico y terapéutico del que dependemos para mantener una relativa inmunidad ante las enfermedades infecciosas… Un programa de investigación que explore la viabilidad de este planteamiento podría ser complementado en aproximadamente cinco años, con un coste total de unos diez millones de dólares”. Por si entre los congresistas existiera algún pudor a la hora de financiar semejante monstruosidad, McArthur aderezó su intervención apelando a los, por aquel entonces muy vigentes, fantasmas de la Guerra Fría: “Existe poca duda de que el enemigo pueda desarrollar un elemento similar, enfrentándonos ante una importante área de inferioridad potencial en una tecnología militar sobre la que no contamos con un programa de investigación adecuado”.

Sus argumentos debieron resultar suficientemente convincentes para los miembros del Subcomité ya que el Dr. McArthur obtuvo los diez millones de dólares que tanto necesitaba para mantener la seguridad del mundo occidental. Su discurso ante la Cámara de Representantes bien podría ser considerado como la partida de nacimiento del sida.

Se nos podría argumentar que el valor probatorio de la intervención del Dr. McArthur es relativamente pobre ya que sólo expresaba un deseo, sin que existan indicios de que tan macabro proyecto llegase jamás a buen puerto y mucho menos de que tuviera alguna relación con el sida. Por desgracia no es así. Existen pruebas, cuando menos circunstanciales, como para completar la pesadilla ideada por el Dr. McArthur con un quién, un dónde y un cuándo.

La fecha habría sido el año 1975. El lugar, el Centro de Investigación sobre Armamento Biológico de Ford Detrick, Maryland (E.E.U.U.). En este punto se da una de esas “casualidades” de las que tanto disfrutamos los teóricos de la conspiración. Precisamente en 1975, la sección de virus de ese centro de investigación militar pasó a denominarse centro Frederick de Investigación sobre el Cáncer, dependiente del Instituto Nacional de Cáncer, organismo que, junto al Centro de Control y Prevención de Enfermedades, en Atlanta, tuvo un notable protagonismo en el desarrollo del arsenal biológico estadounidense.

Allí prestaba sus servicios por aquel entonces el Dr. Robert Gallo quien, curiosamente, descubrió en 1984 la existencia del VIH -virus generalmente aceptado como causante del sida- y enunció la teoría del origen africano de la enfermedad, convirtiéndose en referente imprescindible de la investigación sobre este tema. Su hipótesis en la semejanza entre el VIH y el STLV-III, un virus de los simios africanos. Éste habría sido transmitido a un ser humano a través de una mordedura.

A partir de ahí, fundamentalmente por medio del sexo y las transfusiones de sangre, la enfermedad se habría ido extendiendo hasta alcanzar los niveles actuales. Como historia no está mal, pero deja tantos puntos oscuros (especialmente el cómo y por qué de la mutación del virus, pasando espontánea e inmediatamente de inofensivo a mortal) que no resiste el más leve análisis crítico de lo que debe ser una hipótesis científica.

Existen evidencias de que, durante la primera mitad de la década de los setenta, Gallo estuvo trabajando para la CIA en el marco de un proyecto secreto denominado MK-Naomi relativo al desarrollo de armas biológicas, muy similares a lo que hoy conocemos como el sida o el ébola. Durante la etapa en que este programa estuvo en funcionamiento arreció la incidencia de ciertos microorganismos infecciosos como el E. Coli 157, la bacteria devoradora de carne y los meningococos, así como de nuevos virus: el sida, el ébola, el hanta y la hepatitis C, entre otros.

También se verificaron aumentos en la mortandad asociada a cánceres de los tejidos blandos, como el de próstata, el de mama o los linfomas todos ellos comúnmente achacados a la exposición a contaminantes químicos y ambientales o a la acción de toxinas de origen artificial.

En relación con el proyecto MK-Naomi, el director de la CIA, William Colby, admitió que el interés de la agencia en el armamento biológico estaba directamente vinculado a las operaciones encubiertas realizadas en Zaire, Angola y Sudán, los países más castigados por el sida y el ébola.

Nathan Gordon, jefe de la sección química de la División de Servicios Técnicos de la CIA declaró, además, que la ingente cantidad de material biológico almacenada por la agencia era susceptible de ser empleada en proyectos de inmunización masiva, desarrollo de nuevas vacunas e investigación sobre el cáncer. Ése habría sido el campo en el que el Doctor Gallo estuvo ocupado durante su pertenencia al servicio de inteligencia.

Fort Detrick: el paraíso de Maquiavelo.

En esta instalación, entre el otoño de 1977 y la primavera de 1978, habría nacido el VIH, concretamente en uno de los laboratorios conocidos como P4 -de máxima seguridad-, en el que se habrían combinado los materiales genéticos del visna y el HTLV-I. La fase experimental se habría llevado a cabo empleando como conejillos de indias a convictos de diversas prisiones federales, a los que se habría ofrecido la conmutación de sus penas a cambio de su colaboración en un programa de investigación médica, una práctica habitual, aunque de sospechosa ética, en el sistema norteamericano.

Todo podría haber sido un mero peldaño más en la sórdida historia de la experimentación con seres humanos de no ser por un fallo que cometieron los experimentadores. Los padres del VIH no sospecharon que la enfermedad pudiera tener un periodo de incubación tan enormemente largo como el del sida que, en muchos casos, supera ampliamente la decena de años. Al no apreciar los científicos ningún tipo de síntomas en los sujetos, el experimento fue considerado un fracaso y los “conejillos” puestos en libertad tal y como se les había prometido. A partir de ese momento la epidemia se convirtió en incontrolable. El alto porcentaje de toxicomanía y homosexualidad entre los reclusos fue seguramente lo que provocó que estos colectivos hayan sido los más castigados por la enfermedad desde que en 1979 aparecieran los primeros casos entre la comunidad homosexual de Nueva York.

El principal valedor de esta versión ha sido el propio Jacob Segal, lo que le ha valido encontrarse en el ojo del huracán de una polémica que no le ha reportado sino quebraderos de cabeza. Entre la multitud de críticas recibidas por Segal, cabe destacar la de uno de los personajes más directamente implicados por sus acusaciones, el Dr. Robert Gallo, quien en una entrevista publicada el 18 de abril de 1987 calificaba todo el planteamiento del científico alemán como una “maniobra propagandística del KGB”. Es posible que con tan pintoresca afirmación el Dr. Gallo pretendiera combatir el fuego con el fuego y atacar con una conspiración a quien tan claramente le había implicado en otra.

En medio de esta polémica y para hacer aún más confuso el asunto, en 1987 Peter Duesberg enunciaba una teoría según la cual el sida no estaría producido por ningún virus. A nadie se le escapa que si el VIH no es el causante de la enfermedad toda la historia que acabamos de relatar no tendría la menor base, por lo que entre los más suspicaces se sospechó que Duesberg no fuera sino un mero embaucador al servicio de los intereses de los verdaderos creadores del sida y su maniobra fuera de intoxicación.

Como apuntábamos anteriormente, una de las características más notables de la teoría de Segal es que nadie se haya tomado la molestia de comprobarla, a pesar de lo relativamente fácil que sería contando con los servicios de un laboratorio bien equipado. Si el científico alemán está en lo cierto y el VIH no es sino una suma genética de otros dos microorganismos, esa operación podría ser reproducida tantas veces como se deseara, lo que corroboraría su exposición. Sin embargo, nadie ha tenido la suficiente “curiosidad científica” como para intentar comprobar por sí mismo si esto es posible. Esta circunstancia se convierte en especialmente sospechosa al aparecer en escena una teoría como la de Duesberg, cuyo fin último sería el cerrar para siempre el debate sobre el origen del virus.

Llegados a este punto, uno no puede menos que plantear una pregunta impertinente: ¿cuál es la misteriosa razón que ha llevado a que las teorías de Duesberg y Gallo, sin comprobación experimental posible, hayan sido profusamente divulgadas a través de los medios de comunicación, mientras que la hipótesis del Dr. Segal, cuya comprobación experimental sería relativamente sencilla, ha sido sistemáticamente ignorada?

En este caso no se puede hablar del rechazo que la comunidad científica y los medios de comunicación puedan sentir ante una postura heterodoxa, ya que la teoría de Duesberg, que niega la existencia misma del virus, es bastante más extravagante que la del Dr. Segal, quien sólo sospecha de su origen. No creemos que vayan por ahí los tiros.

Si se ha calumniado y enterrado profesionalmente al Dr. Jacob Segal ha sido por apuntar la posibilidad de que se hubiera producido una conspiración cuyo alcance haría que el asesinato de Kennedy fuera en comparación una mera novatada de estudiantes. De hecho, en el propio legislativo norteamericano, hay quien ha contemplado seriamente esta eventualidad, como el congresista neoyorquino Theodore Weiss, famoso por su defensa de los derechos homosexuales, quien en un discurso parlamentario pronunció las siguientes palabras: “Dadas las actitudes que frente a la homosexualidad y los homosexuales demuestran ciertos sectores de nuestra sociedad, la posibilidad de que se haya empleado armamento biológico debe ser seriamente observada”.

¿Llevaba el congresista Weiss demasiado lejos sus conclusiones? Es posible, pero las estadísticas parecen darle la razón. A pesar de que potencialmente cualquiera puede ser víctima del sida, esta enfermedad se ha cebado con especial saña en sectores muy definidos de la población, como los homosexuales, los toxicómanos y los africanos, convirtiéndose en la primera epidemia de la historia que selecciona socialmente a sus presas.

El cincuenta por ciento de los 210.000 casos de sida documentados en los Estados Unidos durante 1992 eran afroamericanos y el 31% hispanos, nativos o asiáticos, cuando estos colectivos apenas forman el 12% de la población norteamericana.

Pero vayamos un poco más lejos. A escala mundial, la desproporción entre blancos y otras razas es mucho mayor que en los E.E.U.U. Esta enfermedad se está convirtiendo en una forma de “genocidio natural” que hubiera sido la envidia de los jerarcas nazis. Las poblaciones de otras razas están siendo diezmadas mientras que los blancos permanecen relativamente incólumes, o por los menos, los blancos moralmente sanos.

Esto llamó poderosamente la atención de Steven Thomas, investigador de salud pública en la Universidad de Maryland, a escasos kilómetros de las instalaciones de Ford Detrick: “La gente quiere saber. ¿Ha sido producido por el hombre? ¿es una forma de genocidio? ¿Son ciertas las estadísticas? Actualmente estamos en posesión de datos suficientes como para afirmar que la falsificación de las estadísticas gubernamentales respecto al sida es un hecho real y que la creencia de que esta enfermedad es una forma de genocidio es también real”.

Esto es llegar mucho más lejos de lo que hizo el Dr. Segal con sus teorías. Tal vez sea mejor seguir pensando que estamos ante un microorganismo desconocido o, como mucho, frente a las catastróficas consecuencias de un incidente de laboratorio. Lo contrario sería suponer que desde los tiempos de la cámara de gas y el horno crematorio sólo se ha avanzado en crear medios cada vez más maquiavélicos de exterminar a nuestros semejantes.

Como último comentario recordemos que el gobierno racista de Sudáfrica se planteó crear un virus que sólo afectara a personas de un determinado grupo genético. Entre los que se barajó el color de los ojos y la clase y color del pelo.

Este proyecto era mucho más selectivo que el “primitivo” virus del sida. Y no produciría víctimas colaterales no deseadas.

La Gripe

Tal vez si el virus H5N1 en las aves no tenía forma de crear mutaciones para adaptarse al genoma humano, la pandemia no hubiera surgido. Probablemente instalaron un virus en los cerdos para que este se pudiese desarrollarse y adaptarse, pues el cuerpo del cerdo es análogo al del hombre, los órganos idénticos, y su reacción a los venenos puede ser una indicación confiable sobre las reacciones humanas.
Así, el virus en los cerdos vendría a establecer un puente genético para infectar más fácilmente a los humanos, cuando este esté adaptado ya a la genética del cerdo. Fácilmente se se podría desarrollar en un organismo humano.

La gripe aviar fue la primera etapa, fue una prueba para estudiar el virus. Después infectaron a los cerdos con una inyección, esta es la segunda etapa, ahora el virus se adapta al organismo del cerdo y fácilmente se transmite a los humanos.

Vean la coincidencia, el virus de las aves era H5N1 y este virus de los cerdos es el H1N1.

Ahora lo que les voy a decir es algo fuerte: Ellos viven mintiéndonos, Primero decían que era una enfermedad “desconocida”. Ahora ya dicen que es el H1N1 (ya la conocen) El virus de las aves era el H5N1.

¿Se acuerdan cuando los científicos decían que iban a reconstruir el virus para estudiarlo a modo de crear una vacuna de cura para el H5N1? ¿Qué es lo que ellos hicieron?
Recrearon el virus en el laboratorio, el virus de influenza de la famosa pandemia española (que en 1918 y 1919 mató a 50 millones de persona en todo el mundo).

Los científicos recrearon este virus, le dieron “vida” nuevamente en el laboratorio.

Y ahora por coincidencia surge la gripe de los cerdos con el virus H1N1.

A seguir, pruebas de que el virus ha sido producido en laboratorio:

Los científicos habrían recreado el virus H1N1 para “estudiarlo”. Cada vez se torna más evidente que esta gripe porcina fue planeada. Reuters menciona que este virus H1N1 contiene una mezcla de ADN de gripe aviar, gripe porcina asiática y europea y la gripe Humana (una mezcla nunca vista antes y con menos del 1% de posibilidades de ocurrir naturalmente)

La doctora Wilma Wooten, médica pública de San Diego dijo que no es claro como las personas contrajeron el virus ninguno de los pacientes que atendió tuvieron contacto con cerdos.

Las coincidencias son realmente asombrosas:

En la última ocasión que hubo casos de gripe porcina en Estados Unidos fue en 1975/76.
¿Saben quién era el Secretario de Defensa americano en ese período? Donald Rumsfeld

Rumsfeld una vez dijo “Una guerra biológica en cualquier parte del mundo causaría pérdidas humanas no en la casa de los millares, pero sí en la casa de los millones” (ABC Set. 16 de 2001).

Lo que asombra también es que existe siempre un medicamento ya listo para el combate de las nuevas generaciones de virus (o armas biológicas natural, también los dueños del antidoto son en la mayoría Norteamericanos…

El remedio anunciado como la principal forma de prevenir y combatir esta epidemia de gripe porcina (y también de gripe humana y aviar) se llama Tamiflu.

Este es producido por Roche, en Suiza. A pesar de esto, Roche no es dueña de los derechos del Tamiflu. Ella paga royalties sobre cada venta para a empresa americana Gilead Sciences, que tiene la patente del Tamiflu.

Ahora vean el hecho curioso, el presidente de Gilead entre 1988-2001 (cuando el Tamiflu fue creado) era: Donald Rumsfeld, ex-Secretario de Defensa americano.
Rumsfeld renunció al cargo en Gilead para asumir el cargo en el gobierno Bush, pero continúa siendo hasta hoy el accionista mayoritario de la empresa, habiendo lucrado decenas de millones de dólares con las ventas de Tamiflu.

Lo más curioso es ver que el Tamiflu pasó a ser masivamente recomendado por la OMS durante el período en que Rumsfeld fue Secretario de Defensa, mismo cuando había evidencias que relacionaban el medicamento con numerosos casos de suicidio e alucinación en Japón.
Y ahora el Tamiflu ‘va a salvar’ al mundo de la epidemia de gripe porcina. ¿Es realmente un mundo pequeño?

Además parece que hay una “arma preventiva”, también es el Tamiflu que en apenas unos días se convirtió en la gallina de los huevos de oro.
Por lo que los ingresos por su venta pasaron de 254 millones en el año 2004 a más de un billón en el 2005. El techo es imprevisible, dado la grotesca reacción de los gobiernos occidentales con demandas masivas del producto.

Obviamente la respuesta del protagonismo del Tamiflu en nuestras vidas no es científica, pero si puramente comercial.

El Tamiflu hasta 1996 era propiedad da Gilead Sciences INC., empresa que fue comprada por los laboratorios Roche (no así la patente del Tamiflu). ¿Saben quién era entretanto su presidente? El secretario de la Defensa de los Estados Unidos, Donald Rumsfeld, que hasta hoy continúa como uno de los principales accionistas de la empresa.

¿Recuerdan que en 2005 cuando se comenzó a hablar de la gripe aviar Gilead Sciences inc quiso rever la posición del Tamiflu alegando que Roche no se esforzaba lo suficiente para fabricarlo y comercializarlo?

Además de esto, Roche pagó a la Gilead Sciences inc regalías retroactivas por el valor de 62,5 millones de dólares. Roche se quedó con el 90% de la producción mundial de anís estrellado, árbol que crece principalmente en China y que se encuentra también en Laos y Malasia, y que es la base del Tamiflu .

El escenario estaba preparado, bastaba ahora encontrar poco a poco aves “contagiadas” por el virus en diferentes países, un ave aquí, otra allá. Así, crear alarma mundial con la ayuda de científicos y políticos poco escrupulosos.

El nombre de Donald Rumsfeld aparece también involucrado a una vacunación masiva contra la supuesta gripe del cerdo durante la administración de Gerald Ford en la década del 70. Resultando de esto más de 50 muertes debido a los efectos secundarios de la misma.

También la FDA aprobó el aspartame cuando Rumsfeld estuvo en el gabinete de Ronald Reagan, a pesar de que anteriormente, durante diez años, se habían hecho estudios y no se había tomado ninguna decisión.
Y se sabe que el aspartame es perjudicial. Rumsfeld fue presidente del laboratorio fabricante del aspartame. También estuvo relacionado con el negocio de las vacunas anti anthrax, vacunaron millares de soldados norte-americanos, y el anthrax nunca fue una amenaza.

Además estuvo involucrado en lo que fue una vacunación masiva de soldados con vistide, remedio que supuestamente evitaría los efectos secundarios de la vacuna contra el virus.
El vistide fue también un producto de los laboratorios Gilead Sciences inc.

Ahora quieren utilizar el mismo “remedio” para la gripe porcina:
“OMS pide a laboratorio que desarrolle una vacuna contra la gripe porcina”

Problema – reacción – solución. Esto define claramente la estrategia de la elite, que probablemente intensificará eso durante los próximos años para la implementación del nuevo orden mundial.
Por esto una de las metas de ellos sería reducir un 80% la población mundial actual. Esta gripe creada en laboratorios es sólo el comienzo del plan maléfico de estos asesinos, y entonces estos mismos señores aparecerán con la “solución” de los problemas que ellos mismos crearon.
Por esto, investiguen y divulguen el contenido para cuando llegue la hora de actuar sepamos que hacer y no quedar a la merced de las soluciones de ellos.

http://conspiranoias.com/conspiraciones-de-virus-letales/

 

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