La clarificación de la personalidad

 

Muchos maestros espirituales describen su experiencia de realización, como si súbitamente se hubiesen realizado y la personalidad simplemente se hubiese muerto, o ido para siempre. De tal forma que, es comprensible que supongas que algún día al terminar tu meditación no exista rastro alguno de tu personalidad.

Esta idea de iluminación o auto-realización es engañosa; aunque es verdad que usted puede experimentar revelaciones súbitas o entendimientos que pueden cambiar el resto de su vida. Mi percepción de lo que sucede con aquellas personas que pretenden haberse despojado total y espontáneamente de su personalidad es que, a menudo permanece en ellos un fragmento o parte suprimida que se manifestará como una distorsión o una falta de integración. Esto significa que ha habido una realización esencial, pero la realización no ha clarificado la personalidad. Es, más bien, un estado de trascendencia de la personalidad de ego. Sí la personalidad es abandonada en l ugar de integrada, no puede experimentarse la totalidad de la vida.

    

Podemos mirar el proceso de realización desde la perspectiva de trascendencia o desde la perspectiva de encarnación. Cuando la gente habla sobre deshacerse del ego, están hablando de una experiencia trascendente. Es posible superar la personalidad o el ego, o incluso hasta la existencia física. Sin embargo, hay un proceso mucho más difícil el cual conlleva al estado de encarnación de la realidad. Mas que simplemente superar la personalidad o la existencia física, este estado implica la existencia esencial realmente incorporada en la vida de uno.

Desde luego, algunos sistemas abarcan tanto la trascendencia como la encarnación. Si observas tu experiencia aquí en términos de la realización esencial, lo que verás en el enfoque de nuestro Trabajo es la trascendencia seguida por la encarnación. Esto es a lo que a veces se le llama: muerte y renacimiento; la muerte es la trascendencia y el renacimiento la encarnación. En la encarnación, la personalidad misma se vuelve permeable, y así, sujeta a ser influenciada por la realización esencial. La verdadera vida esencial personal se hace posible sólo cuando la realización esencial penetra la personalidad de tal forma que estás viviendo de acuerdo a tu realización. Tú tienes una vida personal y práctica, relaciones, carrera, intereses, cosas que disfrutas hacer, y aquellas que no te gustan. Eres aun una persona, no sólo un espíritu incorpóreo.

Este proceso de encarnación es fascinante y excitante. Otorga plenitud y satisface de tal manera que nos damos cuenta de como poseer una vida humana se dimensiona en su real sentido de la palabra. Tiene real sentido para todo aquello que eres tú --mente, corazón, la personalidad, tu cuerpo. La vida humana no está completa hasta que la realización pueda integrarse en cada uno de los aspectos que te conforman, para que todos estos elementos estén en armonía y tengas una comprensión completa de la situación. Si una parte de ti está alienada, rechazada o fragmentada, la integración no puede completarse.

La encarnación se vuelve posible al clarificar la personalidad. La idea de clarificar la personalidad puede ser confusa porque nosotros experimentamos a menudo la personalidad como la fuente de nuestros problemas. Mientras vamos trabajando en nosotros, vemos constantemente los problemas y sufrimientos del ego-ignorancia, odio, ira, miedo, celos. Entonces nos preguntamos, ¿la personalidad puede ser espiritual? Pareciera que la mejor solución seria eliminarla, emprender la guerra santa, la guerra de guerrillas interna. De hecho, muchas fases del Trabajo se sienten como un tipo de guerra. Pero una guerra exitosa no significa la destrucción del enemigo, conlleva, más bien, a la anexión del territorio. Esta es a menudo la razón original para la guerra; es de hecho un movimiento más hacia la expansión que hacia la destrucción.

Es un verdadero dilema, el forcejeo al que somos sometidos entre nuestro ser y nuestra personalidad. Es como la guerra -un lado triunfa sobre el otro- y, aunque hay una anexación del territorio, el tumulto interno continúa. La acción contrarrevolucionaria interna no termina porque un lado anexe al otro y lo ocupe. Mientras que un lado domine al otro, no puede haber paz. Para resolverse este conflicto, necesitamos entender la naturaleza real de la personalidad. Si observamos objetivamente libres de ideas preconcebidas: ¿Qué es esta criatura? ¿Por qué nos ocasiona tantos conflictos? ¿Por qué culpamos de todo al ego? Muchos libros espirituales llaman a la personalidad el demonio, el animal o el monstruo, juzgándola y rechazándola. Al mismo tiempo que todos ellos hablan acerca del amor. La gente nos dice que debemos someter o rendir nuestra personalidad.

Es cierto que a veces la personalidad aparenta ser un monstruo o un demonio. De hecho, si miras con tu ojo interno, hasta puede verse de esa forma. Pero ¿qué es esta personalidad que a veces se presenta como un demonio, a veces como niño, a veces como hombre, como mujer, a veces un frustrador, a veces un saboteador, a veces un hacedor, a veces un observador, a veces un rebelde, y así sucesivamente? La personalidad debe tener algún tipo de inteligencia, algún poder asombroso, para manifestarse de todas estas formas distintas. En un minuto aparece como un niño inocente; y al siguiente es un monstruo. Un momento es vulnerable e indefenso, acto seguido es un gladiador.

En algún momento podemos percibir que el niño interior, el ego, la identidad del ego, el ser emocional, la mente, la falsa personalidad, el observador, el hacedor, el actor, el que opone resistencia y el que odia son de hecho todos uno sólo. Son simplemente diferentes facetas de la misma cosa que llamamos personalidad, que aparece en distintas formas dependiendo de la situación. Hemos visto que la Esencia es una presencia sustancial, pero nos sorprende cuando nos damos cuenta que no sólo la Esencia es sustancial; la personalidad misma tiene una existencia sustancial. Puedes observar que hasta la personalidad misma es material. Y tiene substancia interna.

Es cierto que hay pensamientos, sentimientos y sensaciones conectadas a ella, pero en algún punto sientes tu personalidad como una especie de presencia. No tiene el sentido de inmediatez real y frescura, el sentido de veracidad, brillo y luminosidad de la Esencia, de hecho, normalmente se siente como una densidad; una opacidad, una pesadez. Pero la personalidad no es meramente una colección de pensamientos; existe como su propio material o medio.

Muchos sistemas alegan que la personalidad no existe, que el ego no existe. Es cierto que desde cierta perspectiva uno puede darse cuenta de que no existe realmente. Pero en el nivel donde no existe la personalidad, tampoco existe ninguna otra cosa. Tu cuerpo no existe en ese nivel, como tampoco tu realidad física existiría. Mientras exista la conceptualización, tu personalidad existe como existe cualquier otra cosa, como existe la Esencia. Cuando podemos ver esta existencia substancial de la personalidad es posible para nosotros comprender qué significaría para la personalidad ser purificada y clarificada.

Para la mayoría de las personas, la Personalidad se manifiesta inicialmente como una especie de resistencia, una pesadez, una nebulosidad en la mente. Cuando la personalidad está sin claridad, existe por ende como una substancia turbia e impura. Le llamamos "impura" no por un juicio de valor o sentido moral, sino porque no existe en su propia naturaleza pura. ¿Cuáles son las "impurezas" de la personalidad? ¿Qué podría ser clarificado de ella? La respuesta es simple: El pasado, la viscosidad, la densidad, lo opaco, el sufrimiento que experimentas debido a que la personalidad está presente y no existe en su forma pura. Lleva el pasado consigo, y el pasado existe como conflictos, recuerdos, sentimientos sin ventilar, malos entendidos, ignorancia, y todas las reacciones, asociaciones y fantasías correspondientes a toda la ignorancia del pasado.

La personalidad es como agua sucia que ha sido usada muchas veces para limpiar cosas pero que ella misma no ha sido limpiada ni purificada. La personalidad necesita ser filtrada. El pasado necesita ser descargado, eliminado. El estado substancial de la personalidad -lo que denomino la perla falsa- crea una cierta contracción en el bazo y el área del páncreas. Yo considero que la conexión entre el bazo y el páncreas es que el trabajo fisiológico del bazo es eliminar células blancas muertas. Las células blancas de la sangre existen para la defensa y protección, la misma función que la personalidad trata de ejercer. Una vez que algunas de estas células han cumplido su función son eliminadas de la sangre.

La personalidad, sin embargo, no desecha viejos mecanismos de defensa que ya no le son de utilidad y estas viejas defensas constituyen mucho de lo turbio y opaco de la personalidad. En puntos diferentes de nuestro trabajo experimentarás diferentes aspectos de turbiedad, dependiendo de en qué área te encuentres trabajando.Y los previos niveles de depuración y clarificación de tu personalidad. Por ejemplo, puedes estar trabajando por algún tiempo en el material de la personalidad que tiene que ver con la seguridad y el aspecto esencial de la Voluntad, en otra ocasión puedes estar trabajando en las defensas relativas a la Fuerza.

También, cuanto más profundo penetres en tu trabajo, muchas más de las estructuras sutiles en la personalidad son experimentadas como falsas. Le llamamos a esto "la perla falsa", contraponiéndola a la verdadera persona, la cual denominamos la Perla.

Es probable que estemos empezando a comprender algo sobre la falta de claridad, la opacidad de la personalidad: Ella contiene elementos que se suponía serian desechados, pero que aun no han sido eliminados. Una gran parte de lo que necesita ser eliminado es el condicionamiento que alguna vez nos fue útil para nuestra defensa y protección, inclusive para nuestra supervivencia física. Muchos de nuestros patrones, conflictos e ignorancia permanecen como parte de la lucha por sobrevivir, por protegernos. Ahora estamos atascados con esos patrones y mecanismos que desarrollamos en el pasado para protegernos de demasiado dolor o aniquilación. No hemos sido capaces de soltarlos, y ahora ellos han determinado el contenido de nuestra personalidad.

Este es el proceso de clarificación de la personalidad. Cada vez que comprendes una causa o una identificación con un conflicto pasado o una defensa ahora innecesaria eliminas las emociones asociadas a la causa y trabajas a través de esas emociones y las creencias respectivas. Como has visto muchas veces, trabajar en un determinado aspecto, -lo cual involucra cesar de identificarse con el- generalmente permite el surgir de un estado esencial. En este proceso de trabajar con un tópico relacionado a alguna cualidad esencial, la personalidad confronta la parte de su estructura que sustituye y compensa la carencia de esa genuina cualidad. Por ejemplo, las cuestiones sobre la fuerza esencial develaran la falsa fuerza de la personalidad. Cuando se ve con claridad este esfuerzo por compensar y la fuerza de la esencia es liberada, no hay más necesidad por la falsa fuerza de la estructura de la personalidad.

Así, el surgimiento de cada aspecto esencial esclarecerá un cierto elemento de la ignorancia de la personalidad. Cuando uno está investigando, la presencia de un estado esencial te permite volverte muy especifico sobre un determinado aspecto. En el proceso de investigación la personalidad se vuelve más clara y más pura; cada vez que una cualidad esencial es realizada y las cuestiones relacionadas son comprendidas, dejas ir algunas viejas creencias, viejas auto-imágenes y viejas tensiones. Si sientes el estado de la personalidad cuando está algo relajada, te das cuenta que aunque aun es opaca y pesada, es también cálida y acogedora. La sensación que nos otorga la personalidad es como la cobija que los bebes llevan consigo. Te recuerda tu cobija, tu cama, tu madre cuando cuidó de ti y estabas enfermo. Es un mecanismo de protección que ha estado haciendo efectivamente su trabajo. Entonces, cuando los estados esenciales surgen -estados que la personalidad ha intentado recrear sin éxito a través de sus herramientas- hay un potencial para la clarificación de la personalidad. Claro, a veces los estados esenciales surgen sin conexión a alguna causa aparente o problema, por ejemplo como resultado de la meditación o alguna práctica espiritual. Pero cuando la persona experimenta estos estados sin analizar las causas y temas a trabajar, lo cual sucede con mucha frecuencia, no hay clarificación de la personalidad. La personalidad se queda igual.

Es este desarrollo el que normalmente denominan realización espiritual: La persona está en un estado esencial, y de alguna forma identificada con ello, pero la personalidad permanece tal cual es. Para que la persona encarne la experiencia esencial, la Esencia debe impactar a la personalidad; debe transformar a la personalidad. Podemos integrar esta influencia sólo trabajando a través de los temas que surgen y entendiendo cómo se manifiestan en todas las áreas de nuestra vida, especifica y generalmente. Cuando trabajas en comprender un aspecto en particular y un estado esencial se manifiesta, te podrás dar cuenta que la experiencia no acaba tu lucha con el problema. Aun existe una dualidad entre personalidad y Esencia. Las realizaciones espirituales o estados esenciales pueden iluminar y armonizar tu vida diaria o hacerte sentir más pleno, pero la lucha de la dualidad continua. También te podrás dar cuenta de que aun estás enganchado en el proceso de tu desarrollo pero desde la perspectiva de la personalidad más que desde la perspectiva de la Esencia. Esta persistente falta de claridad es el sello de la personalidad.

En tu proceso, puedes encontrar que algunos asuntos personales específicos se han esclarecido y que aspectos de tu historia personal se han clarificado. Pero debe llegar un momento en donde debes empezar a buscar a la personalidad, en si, no en términos de resolver algún tema en particular sino como algo completo. El hecho entonces deja de ser una cuestión de "No tengo libertad" o "¿Por qué no puedo encontrar novia?" o "No siento ninguna autoestima" Cada asunto es real y necesita ser resuelto pero hay algo que está en la base de cada uno de esos asuntos particulares. Cuando exploras aquello que está subyacente, tomarás conciencia de que la dualidad misma es la fuente del conflicto. Descubrirás que el hecho de que sientas que hay dos entidades -Esencia y personalidad- en lugar de una sola, es realmente el problema.

El asunto de dualidad percibida se convierte pues en el punto central de tu trabajo. La fragmentación en tu experiencia ha estado allí tanto como puedes recordar. Tú puedes recordar que siempre has etiquetado tu experiencia como buena o mala, pura o impura. Algunas de tus experiencias han sido luminosas, llenas de amor, inteligencia y claridad. Pero el resto de ti permanece opacado y testarudamente continua tratando de imponerse. Antes de tener conciencia de la Esencia, te identificabas con la parte opaca y deseabas lo bueno. Pero luego de experimentar estos estados maravillosos te das cuenta que éstas experiencias no solucionan el problema. Puedes llegar a tener muchas experiencias de la Esencia -yummy, deliciosas, poderosas, dulces experiencias como Amor Fusionante, Valor y Verdad. Pero mientras que tu identificación primaria sea con la personalidad, éstas experiencias tienden sólo a inflar la personalidad y a desarrollar un ego inflado, creyéndote así que eres una personalidad que tiene una Esencia. Entonces te puedes sentir orgulloso de ser alguien que conoce a Dios y comulga con él, ¿cierto? Te sientes que eres importante, que has logrado algo. Toda esta experiencia sucede y puedes llenarte de ti mismo, lleno de riqueza, poder, claridad y libertad. Pero eventualmente comienzas a percatarte que esta sensación de "llenar" la personalidad con la Esencia es el problema. Te comienzas a dar cuenta que el problema eres tú, tú mismo -tu propia identidad-, y la manera como ves todas las cosas. El punto, no es lo que obtienes o dejas de obtener. A estas alturas de tu proceso, el sufrimiento no proviene del contenido de tu experiencia o del objeto de tu percepción. Proviene del que opera en ti, el que percibe, actúa y experimenta. He allí el problema, tú como el hacedor, el actor, el observador. Comienzas a percibir que algo necesita pasarme a "mi". Te das cuenta de que tu sufrimiento está en la dualidad, en la fragmentación.

Esta comprensión se vuelve accesible únicamente cuando has experimentado la Esencia de una manera profunda e integrada. Cuando comienzas a trabajar en ti mismo, la personalidad es todo lo que experimentas y claro, quieres mejorarla. Luego comienzas a percibir un lado más real de ti -Esencia- a lo mejor en forma de Valor o Verdad. No es que no haya estado ahí antes, sino que simplemente nunca la habías visto, o al menos había estado oculta por años y años. Entonces el próximo paso es que hay una lucha en la cual el desarrollo de la Esencia cada vez pone más en evidencia a la personalidad.

Ahora, tienes la oportunidad de desarrollar un nuevo entendimiento de la dualidad entre Esencia y personalidad. Te das cuenta que a pesar de tus experiencias esenciales, la personalidad continua actuando, a la vez que continua manteniendo su identidad. Esto perpetua la dualidad, es esta misma actividad de hacer algo lo que está causando el problema. La personalidad está operando, trabajando sobre sí misma, realizándose, logrando esto o aquello y toda esta actividad es lo que crea sufrimiento. El simple hecho de lo que usted hace, espera o desea: es el problema.

Entonces te vuelcas sobre el tema de la identidad y ves que la identidad misma es una actividad interna. El pasado existe en nosotros como actividad, y el contenido de la personalidad es una actividad, un movimiento. La actividad del Ego es la sustancia del sufrimiento; es la contracción misma. Puedes verlo más específicamente si observas la actividad en cada centro del cuerpo. Si observas la actividad en la cabeza, verás preocupación y ansiedad. En el corazón, un sentimiento de culpa y frustración. En la actividad del vientre verás apego y deseo. Pero es todo una misma cosa: actividad egoíca. Y la actividad egoíca siempre está conectada con asuntos del pasado. Es lo que se denomina karma, o la rueda de la vida y muerte. Es el movimiento de tu mente, tu personalidad, tus escogencias, preferencias, juicios, resistencias -cualquier cosa que hagas activamente. En el mismo momento que escoges hacer o rechazar algo, estás actuando, y esa actividad interna es el contenido de la personalidad que hace a la misma poco clara. Enturbia las aguas y separa la personalidad de la quietud clara de la Esencia.

Esencia es Ser, y Ser es quietud completa, sin acción. Cuando actúas, el movimiento de tus pensamientos o deseos te separan de tu Esencia. No estás Siendo. Pero algo muy interesante sucede cuando te das cuenta del movimiento de tu personalidad y decides no dejarte llevar por ella. Lo que sucede es que comprendes que cuando no te dejas llevar por ella, no hay nadie o nada para dejarse o no llevar.

 http://www.personarte.com/clarpersonalidad.htm

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