EL ESPEJISMO DEL LITIO: EL VERDADERO COSTO DE LA ENERGÍA VERDE

EL LITIO VIENE DEL SUR Y LOS AUTOS ELÉCTRICOS DEL NORTE
Colaboración: Dra. Joseline Tapia @pepeline; Dra. Bárbara Jerez @barbarajerezh; Dra. Ingrid Garcés; Dra. (c) Carolina Cubillos @CaroFCubillos
Si hasta hace una década no podíamos concebir el mundo sin petróleo, en la actualidad no podemos imaginarlo sin el litio. Lo encontramos en todo tipo de baterías: las de los notebooks, de los teléfonos inteligentes, de vehículos eléctricos, satélites, cámaras digitales, marcapasos... El litio, el más blando de los metales, se ha vuelto fundamental para el almacenamiento de la energía eléctrica.

 

 

Y como cada día nos preocupan más los devastadores efectos del cambio climático, asociados al aumento de las concentraciones de CO2, parece de toda lógica abandonar los combustibles fósiles y apostar por energías amigables con el medio ambiente, como la electricidad generada por fuentes renovables no convencionales. Y para adoptar esta energía necesitamos el litio, ya que es fundamental para las baterías que almacenan la energía. O sea, el litio sería el componente esencial de un futuro más verde.

La explotación del litio, entonces, puede parecer una buena noticia para el planeta —y una excelente noticia para los países ricos en litio—, pero no lo es tanto para los ecosistemas de donde se extrae. ¿Ecosistemas? ¿Que el litio no se extrae del desierto? ¿Qué vida se puede encontrar ahí?

Pues mucha. Y de muchos tipos. El problema es que es un tipo de vida menos visible que la de los exuberantes bosques de la Patagonia, pero no por ello menos valiosa. ¿Estamos dispuestos como sociedad a cargar con ese costo?

Antes de responder esa pregunta, deberíamos saber cuáles son esos costos.

El triángulo del litio
En 2008, la revista Forbes llamó a Chile la «Arabia Saudita del litio». Hay razones para ello: solo el Salar de Atacama podría concentrar el 27% de todo el litio del mundo, litio que se encuentra en forma de salmuera (aguas extremadamente salinas). Más aún: entre dicho salar, el Salar de Uyuni en Bolivia y el Salar Hombre Muerto en Argentina (según las iniciales de los países, el «ABC» del litio), podría concentrarse hasta el 85% de las reservas de litio conocidas.

17 salares 3

Esta es la zona conocida como ABC del litio. (A) Ubicación del Altiplano-Puna en el continente Sudamericano; (B) mapa de elevaciones en la zona limítrofe del noroeste de Argentina, suroeste de Bolivia, noreste de Chile y sureste de Perú. Se observa que la zona con salmueras ricas en este metal se ubica sobre los 3.000 m s.n.m.


Así, Chile es ahora uno de los mayores productores de litio en el mundo (2). Esto debería llenarnos de orgullo: ¿cuántos autos eléctricos, baterías de notebooks y smartphones se habrán fabricado con litio chileno, extraído gracias al esfuerzo y el ingenio de mucha gente?

Pero antes de felicitarnos, recordemos que si hay litio es gracias a las condiciones geológicas, ecológicas y climáticas únicas de algunas zonas geográficas. Aunque este elemento se encuentra en pegmatitas y campos geotermales —entre otros—, en Chile se atesora fundamentalmente en las aguas con elevadas concentración de sales minerales (o sea, salmueras) de los salares altoandinos del Norte Grande. De hecho, Chile es el número uno en extracción de litio a través de salmueras.

Estos salares se formaron a través de la evaporación de paleolagos (lagos antiquísimos, ahora secos) ubicados en la zona limítrofe de Argentina, Bolivia, Chile y Perú, y en lo que actualmente se conoce como la cuenca del Altiplano-Puna. El paleolago más joven del que se tiene registro tiene entre 12 mil y 16 mil años de edad (3). La evaporación y las condiciones de aridez extrema en esta cuenca endorreica produjeron una hiperconcentración de sales disueltas, donde destacan elementos como boro (B), arsénico (As), litio (Li) y potasio (K), además de cloruro de sodio —en lenguaje de cocina, sal— (4). Son estos elementos altamente concentrados en la poca agua que queda en el lecho de los paleolagos los que forman las llamadas salmueras.

El Salar de Atacama posee una costra salina muy gruesa y dura, sobre todo en la zona denominada «núcleo del salar», ubicado en el sector sur. Dicha costra es removida para poder bombear desde el interior una salmuera rica en litio (0,2%), que luego es depositada en grandes estructuras. Estas son denominadas piscinas o pozas de evaporación, de 300 metros de ancho, mil de largo y tres metros de profundidad, que poseen en el fondo una geomembrana de PVC para contener y separar las salmueras del suelo.

17 salares 4

Piscinas de evaporación de litio en la parte sur del Salar de Atacama vistas desde la Estación Espacial Internacional. Los diferentes colores se relacionan con el tipo de sal que poseen las piscinas: la celeste es salmuera natural; la verde, salmuera con alta concentración de litio. Cada una de las piscinas tiene un tamaño equivalente a ocho canchas de fútbol. Créditos: @sergeyISS

Aguas no renovables

De acuerdo con el Código de Minería (que data de 1979), el litio es un elemento estratégico y no concesible, por lo que puede ser explotado solo por el Estado, empresas estatales y/o a través de concesiones administrativas o contratos especiales de operación (CEOL). Los permisos para extracción de litio son otorgados por la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), una agencia estatal dependiente del Ministerio de Economía, Fomento y Turismo, que posee la concesión del Salar de Atacama, pero que ha establecido contratos especiales de operación con dos empresas mineras que explotan el territorio: SQM y la actual empresa Albemarle, ex Rockwood Lithium (5), ex Sociedad Chilena del Litio.

Según la normativa chilena, la salmuera es considerada una «mena» (es decir, un mineral del cual puede extraerse un metal) y no agua enriquecida en sales disueltas. Por lo tanto, a nivel institucional, las salmueras de los salares son tratadas como yacimientos mineros y propiedad minera, y no como lo que realmente son: sistemas lacustres complejos y altamente sensibles a cambios ambientales.

¿Y si extraemos el litio con cuidado y esperamos a que alguna lluvia de esas que está trayendo el cambio climático rellene los salares? Pues no, eso es poco factible. En el caso específico del Salar de Atacama, se estima que el 80% de sus aguas son «aguas fósiles», es decir, no pueden ser renovadas con las precipitaciones actuales. Por ello, su agua debería ser tratada como lo que es: un recurso no renovable (6).

En el Salar de Atacama existen distintas lagunas con agua superficial con una belleza paisajística inigualable que lo sitúan desde hace varios años entre los dos primeros atractivos turísticos del país a nivel internacional y entre los 25 mejores destinos turísticos de Sudamérica. Del mismo modo, los salares altiplánicos son grandes reservorios de agua y de biodiversidad. Algunos de ellos son áreas protegidas por el Estado: eso no significa que estén libres de intervención, pero requieren de una protección especial que permita su conservación. Para las distintas especies de aves que habitan estos ecosistemas (donde destacan las tres especies de flamencos presentes en Chile), los salares son su hábitat natural: en ellos viven, se reproducen e interactúan con el resto de las especies. Cada uno de ellos alberga una biodiversidad endémica, única e irrepetible.

Además de esta flora y fauna más carismática, muy destacada en las guías de viaje, existe un verdadero «universo microbiano» que vive en hábitats impensados, como las mismas salmueras naturales (7) y en las salmueras de litio (9). Allí se encuentran microorganismos altamente resistentes a la radiación ultravioleta, capaces de soportar las temperaturas de extremo frío y calor del desierto, que pueden darnos claves sobre la vida en otros mundos y, además, juegan su propio papel en la regulación del clima (8).

17 salares 5

Laguna Puilar en el sector Soncor del Salar de Atacama, hábitat microbiano y sitio de nidificación de las tres especies de flamencos que viven en Chile. Créditos de la fotografía: @criordor.


Llegado este punto, quizás usted se habrá dado cuenta de que hemos puesto especial atención en los conceptos. En la sección de economía de los medios de comunicación se suele asociar el litio a palabras como «yacimiento», «mena», «desierto», «bien», «producto» y, en inglés, conceptos como commodity o wasteland (esta última palabra es especialmente engañosa, porque no significa simplemente «desierto», sino que hace alusión a un territorio yermo, inhóspito, inhabitable e inhabitado).

Pero cuando hablamos solamente usando estas palabras, olvidamos lo que ya hemos contado: los salares no son eriales cuyo único valor es el metal o elementos químicos negociables que esconden. Allí hay ecosistemas complejos y frágiles, hay fauna y flora única en el mundo, hay recursos no renovables, hay aguas que no se pueden recuperar, incluso si vuelven a ser bombeadas (como ocurre con el Salar de Llamará). Hasta hay comunidades humanas cuyo estilo de vida está ligado a estos ecosistemas desde hace siglos y milenios.

¿Vale la pena sacrificar todo esto por la riqueza temporal que nos brindará la venta del litio, tal como lo demanda la revolución energética verde? Depende de cómo valoremos ambas riquezas y de cuán a futuro pongamos nuestra mirada. Eso es algo que exploraremos en la segunda parte de este artículo.

Referencias
1.Comisión Chilena del Cobre (Cochilco, 2017). "Mercado internacional del litio y su potencial en Chile". Comisión Chilena del Cobre, Ministerio de Minería. Disponible acá.
2.United States Geological Survey (2018). "Mineral Commodity Summaries 2018: Lithium". Consultado el 07/12/2018. Disponible acá.
3.Fornari, M., Risacher, F., Féraud, G. 2001. Dating of paleolakes in the central Altiplano of Bolivia, Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology, 172(3-4), 269-282.     https://doi.org/10.1016/S0031-0182(01)00301-7
4.Tapia, J., González, R., Townley, B. et al. Antonie van Leeuwenhoek (2018) 111: 1273. https://doi.org/10.1007/s10482-018-1024-x
5.Comisión Nacional de Litio (2015). Litio: Una fuente de energía, una oportunidad para Chile. Informe Final. Ministerio de Minería, Gobierno de Chile.
6.Anlauf A. (2015). “¿Secar la tierra para sacar litio?. Conflictos socio-ambientales en la minería del litio”. En: ABC del litio sudamericano, 1a ed., Ciudad Autónoma de         Buenos Aires. Ediciones del CCC Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini, Quilmes, Universidad Nacional de Quilmes, Argentina.
7.Haferburg, G., Gröning, J. A., Schmidt, N., Kummer, N. A., Erquicia, J. C., & Schlömann, M. (2017). Microbial diversity of the hypersaline and lithium-rich Salar de Uyuni,     Bolivia. Microbiological research, 199, 19-28.
8.Singh B. K., Bardgett R. D., Smith P., Reay D. S. (2010). Microorganisms and climate change: terrestrial feedbacks and mitigation options. Nature Reviews Microbiology,     8, 779–790. Disponible aquí: https://www.nature.com/articles/nrmicro2439
9.Cubillos, C. F., Aguilar, P., Grágeda, M., Dorador, C. (2018) Microbial communities from the world's largest lithium reserve, Salar de Atacama, Chile: Life at high LiCl         concentrations. Journal of Geophysical Research - Biogeosciences (in press) https://doi.org/10.1029/2018JG004621

EL VERDADERO TESORO DE LOS SALARES NO ES EL LITIO, ES SU BIODIVERSIDAD

17 salares 6
Colaboración: Dra. Joseline Tapia @pepeline; Dra. Bárbara Jerez @barbarajerezh; Dra. Ingrid Garcés; Dra. (c) Carolina Cubillos @CaroFCubillos
¿Cree usted que la historia se repite? ¿Que es cíclica?

En Etilmercurio no tenemos una respuesta a ello, pero sí nos llama la atención cómo ciertos procesos históricos se parecen... A veces demasiado. ¿Recuerda usted la historia del ciclo salitrero? ¿Cómo Chile luchó una guerra (de la que mucha gente se enorgullece hasta hoy) que le permitió adueñarse de grandes extensiones de tierras ricas en recursos mineros? ¿Cómo nos hicimos tan dependientes de la exportación de una materia prima (que ni siquiera estaba en manos de empresarios chilenos) que cuando la demanda internacional se desplomó, la economía chilena sufrió una de las peores crisis de su historia?

Mucho se ha escrito sobre este momento histórico. Hay muchos análisis desde la perspectiva económica y política, que destacan el nexo entre el Estado y la industria, donde el primero solo entregaba ordenamiento jurídico y unos aranceles básicos para que la segunda pudiera ganar a manos llenas (1). Análisis que nos recuerdan cómo Chile era simplemente un planeta económico en el sistema solar británico, en palabras de Eric Hobsbawm (1 y 2).

Pero también hay análisis desde un punto de vista medioambiental. De hecho, los bosques de tamarugos del Desierto de Atacama fueron arrasados por la industria salitrera (3), lo que transformó este ecosistema de formas que apenas podemos dimensionar hoy en día. Repitamos: bosques, había bosques en la Pampa del Tamarugal. Claro, no eran selvas valdivianas como las de la Región de Los Ríos, pero la presencia de los árboles en el desierto sin duda tenía efectos importantes en la regulación del clima y el ecosistema local. De hecho, durante casi la totalidad del siglo XX no parecía existir ningún indicio de preocupación por la contaminación y el elevado consumo de agua que causa la actividad minera: todas las políticas públicas en minería solo apuntaban a mejorar la productividad sin ninguna consideración por el medio ambiente, la salud de las personas o siquiera por la actividad agrícola de los pueblos del desierto (4) (5).

¿Y por qué hacemos este paréntesis histórico?

Porque, aunque tengamos dudas de que la historia es cíclica, ahora pareciera estar repitiéndose.

A ella ya no le gusta la gasolina, ahora le gustan las baterías de litio

La presión mundial por cambiar a energías que no liberen gases de efecto invernadero necesita baterías que puedan almacenar esta energía. Y las mejores baterías que se fabrican actualmente necesitan litio.

Se calcula que, para el año 2050, la demanda de litio anual para vehículos en Estados Unidos sería de 55 mil toneladas (6) (7). Es más: la producción de vehículos, computadores, teléfonos móviles y cámaras digitales está aumentando tanto que probablemente la demanda sobrepasará los recursos mundiales disponibles antes del 2025 (6). Esto significa que en poco más de cinco años habrá una presión importante para desarrollar baterías tan o más eficientes que las de litio, pero que utilicen materias primas más abundantes y baratas.

Actualmente, hay alrededor de 107 proyectos para explotar litio a nivel mundial: más del 45% de ellos se encuentra en Sudamérica. Estos proyectos están concentrados en cuatro compañías —SQM, Albemarle, FMC, Tianqi— que abarcan entre el 89-91% de la producción mundial. En Chile, el litio es explotado por dos empresas: SQM (en la que también participa Tianqi con casi una cuarta parte de sus acciones) y Albemarle, que poseen la concesión de Corfo en el Salar de Atacama (Región de Antofagasta).

17 salares 1
Proyectos de búsqueda de nuevas fuentes de litio en el mundo y el estado de avance de los proyectos. Elaboración propia (Dra. Ingrid Garcés) en base a información de cada país (Ministerios de Minería y equivalentes).

Este año se abrió la posibilidad de que Codelco explote las reservas que posee en los salares de Pedernales y Maricunga ubicados en la Región de Atacama, creando para ello la Sociedad Salar de Maricunga S. A. La Minera Salar Blanco (controlada por la la australiana Lithium Power International y la canadiense Bearing Lithium) está preparándose para explotar el Salar de Maricunga. Además, la empresa Simco SpA (ligada al grupo Errázuriz) presentó en junio su Estudio de Impacto Ambiental para explotar litio en este salar, que es un ecosistema en extremo vulnerable y frágil (8).

17 salares 7

Laguna localizada en el borde oriental del Salar de Pedernales, Región de Atacama. Pese a que las salmueras de este salar tienen una elevadísima concentración de arsénico (14 mg∙L-1), es el hábitat ideal de los flamencos. Créditos de la foto: Sergio Villagrán y @pepeline.


Es tanto el interés por la obtención de este metal que la empresa canadiense Wealth Minerals recientemente firmó un acuerdo vinculante con la empresa estatal Enami para explotar pertenencias en el sector norte del Salar de Atacama (el área de concesión incluye los atractivos turísticos de Laguna Tebenquiche y Laguna Cejar) y en la majestuosa Laguna Verde en la Región de Atacama. Esta misma compañía promociona en su página web otros dos proyectos: Trinity y Five Salars, que incluyen la concesión de exploración de los salares de Aguas Calientes Norte, Quisquiro y Pujsa (Trinity) y Ascotán, Piedra Parada, Huasco, Laguna Lejía y Siglia (Five Salars). Además, la empresa canadiense Lithium Chile Inc. (anteriormente llamada Kairos Capital) tiene otros cinco salares en su carpeta, incluyendo los de Atacama (Norte), Turi, Helados (incluyendo la parte sur del incomparable Salar de Tara), Ollagüe y Talar. Recientemente, Lithium Chile Inc. anunció el inicio de las perforaciones en el Salar Ollagüe, en búsqueda de litio.

En total, estas empresas proyectan la explotación futura de 14 salares y una laguna altiplánica, lo que equivale a aproximadamente 250 mil hectáreas de concesión. Algo que podría alegrarnos, porque el uso masivo del litio se vincula a estilos de vida «carbono cero» (9).

17 salares 8

Estado actual de conservación y/o protección de salares del norte de Chile que se encuentran en proceso de exploración o explotación de litio. Elaboración propia en base al Registro Nacional de Áreas Protegidas e información directa de las empresas. Sitio Prioritario de Conservación de la Biodiversidad, Ley 19.300, art. 11, letra D; Sitio Prioritario ERB (Estrategia Regional de Biodiversidad).

Sin embargo, en Santiago surgen algunas voces desde sectores sindicales, intelectuales y políticos que piden «litio para Chile». Este movimiento parece hacerse cargo de los miedos a repetir la historia del ciclo salitrero: lo que proponen es nacionalizar la extracción y generar una industria nacional que le dé mayor valor agregado a este mineral. De hecho, la Comisión de Minería de la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley que declara el litio como un bien de interés nacional, lo que permitiría expropiar las compañías que lo explotan. Incluso hay voces que proponen expropiar directamente parte de SQM (ex Soquimich, empresa estatal que fue privatizada durante la dictadura).

17 salares 9

La majestuosa Laguna Verde, a 4.200 m.s.n.m. Al sur limita con el Nevado Ojos del Salado y se encuentra en la zona limítrofe con Argentina, en la zona norte de la Región de Atacama. Créditos de la fotografía: Sergio Villagrán, @pepeline.

Al mismo tiempo, en San Pedro de Atacama las comunidades atacameñas y organizaciones socioambientales locales han realizado diversas manifestaciones contra la autorización de nuevas empresas que pretenden explotar el litio. También se oponen a la autorización de mayores cuotas de extracción del mineral: su temor es que esto profundice la actual crisis hídrica que tiene en un franco estado de agonía a los sistemas ecológicos de la cuenca del Salar de Atacama y del Norte Grande en general (10). De hecho, se estima que por cada tonelada de litio extraída, se evaporan aproximadamente 2.000 toneladas de agua (11).

Este año, el gobierno de Chile anunció una Reforma al Servicio de Evaluación e Impacto Ambiental (SEIA) para «incentivar las inversiones», agilizando y precarizando los mecanismos de evaluación ambiental de proyectos. Esto es particularmente complejo para los ecosistemas y las comunidades que los habitan, y en este caso para los salares, los humedales altoandinos y las comunidades que allí viven. Es más: los humedales almacenan entre el 25 y el 30% del dióxido de carbono de la Tierra (12) y las comunidades de la región no pueden subsistir ni mantener su cultura y estilo de vida sin agua (13).

17 salares 10

La continuidad de las sales milenarias del Salar de Atacama se interrumpe con los cerros de sal retirada en el proceso de extracción de litio. Créditos de la fotografía: @criordor

No se pueden negar las buenas intenciones y la genuina preocupación por el medio ambiente que hay tras las tecnologías «carbono cero». Sin embargo, para desarrollarlas se utiliza el mismo sistema de explotación que mantiene y profundiza las desigualdades. Es decir, la minería del litio —que, de acuerdo a algunas publicaciones, podría «salvar el mundo» (14, 15)— esconde nuevos y viejos procesos de explotación y daños socioambientales.

Los salares altiplánicos y sus habitantes constituyen sistemas socioecológicos únicos en el mundo por sus condiciones ambientales extremas, así como por su frágil y valiosa biodiversidad. El efecto del «extractivismo» ha sido también estudiado a escala social: las geografías donde habitan las comunidades son forzadas a la idea de una nueva «territorialidad hegemónica extractivista», produciendo una identidad «de enclave» orientada a naturalizar la explotación de este metal en la región (16).

Los salares: el patio trasero del éxito económico de la minería chilena
Existen varios salares que se encuentran secos superficialmente: sus recursos han sido agotados por la sobreexplotación de agua. Tal como lo explica el Banco Mundial y El Mercurio, en el altiplano ya se agotó casi la totalidad de las aguas superficiales, lo que ha obligado a las mineras y las poblaciones recurrir a napas y desalinización de agua. Es por ello que se dice que el altiplano se está secando por dentro.

El Salar de Lagunillas, ubicado en la Región de Tarapacá, fue secado completamente por la Minera Cerro Colorado (BHP) y las medidas de mitigación no tuvieron ningún efecto (17). Un destino similar sufrió el salar de Punta Negra, cuyas aguas subterráneas fueron extraídas en forma indiscriminada por Minera Escondida. Otro caso es la canalización antropogénica del Salar de Pedernales, que dejó de ser endorreico en los años 1930 para favorecer la actividad minera de la minera Estatal el Salvador (Codelco) (18).

17 salares 11

Disminución de los niveles de agua subterránea en el Salar de Lagunillas (Región de Tarapacá) desde el inicio de la extracción de agua, en enero de 1991, para la minería de cobre. En enero de 2002, ya se había reportado que las vertientes estaban secas y en el mismo mes de 2007 comenzó la irrigación del humedal, que no tuvo ningún efecto (17).

17 salares 12

Canalización antropogénica del Salar de Pedernales. Al fondo se observa el Río El Salado. (Foto: Sergio Villagrán y @pepeline)


Hay salares cuyas cuencas han sido usadas como vertederos de relaves: solo en los libros quedaron nombres como Salar de Hamburgo (actual relave de Minera Escondida) o el Salar de Talabre (actual relave minera de Chuquicamata).

17 salares 13

Salares relave. (A) Mina Chuquicamata y Mina Sur en rojo y ex salar de Talabre en azul, ubicado cercano al poblado de Chiu-Chiu en la Región de Antofagasta; (B) Minera Escondida Ltda. en rojo y ex salar de Hamburgo en azul, ubicado en pleno Desierto de Atacama, Región de Antofagasta. Créditos: elaboración propia @pepeline


La minería del litio ha afectado la parte sur del Salar de Atacama, donde hay procesos sancionatorios contra SQM por afectación del ecosistema. En particular, el Salar de Atacama tiene derechos de agua concedidos de 3.873 l/s (19). Esto en un sistema que no tiene recargas de agua suficiente para recuperar lo extraído, donde además dos de sus afluentes —el río Vilama y el río San Pedro— fueron declarados como agotados por la Dirección General de Aguas (DGA) en el año 2017 y 2016, respectivamente (20 y 21).

La pérdida de un salar o humedal no solo significa la pérdida de aguas o de la belleza escénica. Junto al salar, desaparecen peces, bofedales verdes, aves, animales, personas y pueblos indígenas que dependen de estos ecosistemas desde hace miles de años. Hay una pérdida de millones de años de evolución, de procesos de adaptación a las condiciones más extremas y raras del planeta.

Y lo que es peor: si en unos años se desarrollan baterías que no requieren de litio, ya no habrá forma de justificar esta destrucción.

Sin embargo, es posible hallar en estos mismos sistemas las claves para un desarrollo que no implique su destrucción y que esto vaya de la mano con la investigación científica y el desarrollo tecnológico. En oposición a los dichos del CEO de Weatlh Minerals, quien dijo el 2016 que «si no explotamos luego, Chile va a quedarse con litio en la tierra», ni este país ni los otros que conforman el ABC del litio tienen por qué depender solo de la venta de recursos no renovables. Hay formas de generar bienestar económico que no implican la extracción indiscriminada de minerales y un daño irreparable al patrimonio natural (lo que se conoce como «ecocidio»).

La diversificación económica multiescalar de manera sostenible con los ecosistemas y las comunidades que los habitan es posible: existen muchos ejemplos de ello a lo largo y ancho de Chile. Preservar estos sistemas es fundamental para reducir los efectos del cambio climático. Además, el estudio de la biodiversidad en estos parajes tiene un potencial científico y tecnológico imposible de prever: aplicaciones cosméticas y farmacéuticas para microalgas o para microorganismos resistentes a la radiación ultravioleta son solo algunas de las posibilidades. La explotación del litio no puede hacerse sin considerar los salares como sistemas que deben ser protegidos. Protegidos de nosotros mismos.

¿Es esta la paradoja del mundo moderno? ¿Para desarrollar tecnología ecológica debemos generar destrucción? ¿Es coincidente que el mayor impacto ocurra en países del Hemisferio sur para cubrir las demandas “ecológicas” del Hemisferio norte? ¿Por generar una riqueza inmediata estamos dispuestos a sacrificar una riqueza cultural, científica y tecnológica quizás mayor y, además, sostenible en el tiempo? ¿O esto ocurre simplemente porque quienes toman las decisiones sobre el altiplano viven en el centro, en la capital, incapaces de visualizar el potencial y la verdadera riqueza de los salares? ¿A alguien le importan los salares?

17 salares 14

Nidos de flamencos abandonados en el Salar de Atacama, la superficie rosada son tapetes microbianos dominados por microorganismos halófilos pigmentados (Fotografía: @criordor)


Eleva el vuelo flamenco de Los Andes,

refúgiate en otras extensiones planetarias,

llévate contigo las claves de la vida primigenia,

tu vuelo en arcoiris.

No merecemos el sol cuando destruimos el viento.

Referencias
1.Donoso C (2014). "El ocaso de la dependencia salitrera". En Diálogo Andino 45, Arica, diciembre de 2014. Disponible aquí.
2.Hobsbawm E (1987). La era del imperio (1875-1914). Capítulo II, Biblioteca Virtual Universal. Disponible aquí.
3.Guerrero V (1992). "Factores socio-políticos de la degradación ambiental en la provincia de Iquique". Revista Ciencias Sociales I, 1992. Disponible aquí.
4.Camus P, Hajek E (1998). Historia ambiental de Chile. Santiago: Andros. Disponible aquí.
5.Méndez M (2017). "Explotación del salitre y modernización de los territorios hídricos del Desierto de Atacama (1853-1924): Análisis geo-histórico del conflicto por el agua en el valle de Quisma, norte de Chile". XIII Reunión de Historiadores de la Minería Latinoamericana, abril 2017, Buenos Aires, Argentina. Disponible aquí.
6.Wanger, T. C. (2011). The Lithium future—resources, recycling, and the environment. Conservation Letters, 4(3), 202-206.
7.Gaines, L., Nelson P. (2009) Lithium ion batteries: possible materials issues in U.S. Department of Energy. Agonnee National Laboratory Publication, Washington, D.C.
8.Earle et al., 2003[14]
9.Gobel, Bárbara (2013) “La minería de litio en la Puna de Atacama: Interdependencias transregionales y conflictos locales”: Revista Iberoamericana nº49 pp.135-149. Disponible aquí. Recuperado el 31 de Julio de 2018.
10.Banco Mundial (2011). Chile: diagnóstico de la gestión de los recursos hídricos. Dirección General de Aguas, Ministerio de Obras Públicas, Chile. Disponible aquí.
11.Castro M (2015). "El litio en la región de Atacama – Lípez. Bases para un modelo de desarrollo sostenible". La sustentabilidad en la Región de Atacama-Lípez, un futuro que compromete a tres países, Bode M y Rizzuti C (coordinadores), Programa Regional Seguridad Energética y Cambio Climático en América Latina de la Fundación Konrad Adenauer, pp 26-39. Disponible aquí.
12.Espinoza G, Vera C, Cuevas A, Paicha M (2015). "Cambio climático en los humedales del altiplano tarapaqueño: desafíos para las capacidades institucionales". La sustentabilidad en la Región de Atacama-Lípez, un futuro que compromete a tres países, Bode M y Rizzuti C (coordinadores), Programa Regional Seguridad Energética y Cambio Climático en América Latina de la Fundación Konrad Adenauer, pp 13-25. Disponible aquí.
13.Bolados P, Babidge S (2017). "Ritualidad y extractivismo: la limpia de canales y las disputas por el agua en el Salar de Atacama-Norte de Chile". Estudios atacameños, (54), 201-216. Epub 28 de diciembre de 2016. Disponible aquí.
14.Wellers D, Rander M (2018). "How Future Batteries Could Save Civilization". En Digitalist Magazine, 4 de enero de 2018. Disponible aquí.
15.Mercado K (2018). "La gigafábrica de Tesla planea salvar al mundo". En Rankia, 5 de enero de 2018, disponible aquí.
16.Jerez, B (2017). “El avance de una territorialidad transfronteriza del litio en la Puna argentino-chilena”: Observatorio de Conflictos Mineros de AMérica Latina, OCMAL. Disponible aquí. Recuperado el 31 de Julio de 2018.
17.Haferburg, G., Gröning, J. A., Schmidt, N., Kummer, N. A., Erquicia, J. C., & Schlömann, M. (2017). Microbial diversity of the hypersaline and lithium-rich Salar de Uyuni, Bolivia. Microbiological research, 199, 19-28.
18.Risacher F, Alonso H, Salazar C (1999). "Geoquímica de aguas en cuencas cerradas : I, II, III regiones – Chile". Ministerio de Obras Públicas, Dirección General de Aguas, Universidad Católica del Norte, Institut de Recherche pour le Développement. Disponible aquí.
19.Dirección General de Aguas (2016). "Aprovechamiento de aguas en cuenca del Salar de Atacama". Ministerio de Obras Públicas, presentación para la sesión Comisión Especial Investigadora de la participación de organismos públicos en la exploración, procesamiento, explotación, exportación y transporte de litio de la Cámara de Diputados, 30 de agosto de 2016. Disponible aquí.
20.Dirección General de Aguas (2016). "Declara el agotamiento de la cuenca del río San Pedro y sus afluentes, provincia de El Loa, Región de Antofagasta". Ministerio de Obras Públicas, 17 de junio de 2016. Disponible aquí.
21.Dirección General de Aguas (2017). "Declara el agotamiento de la cuenca del río Vilama y sus afluentes, provincia de El Loa, Región de Antofagasta". Ministerio de Obras Públicas, 9 de mayo de 2017. Disponible aquí.

Contenido Relacionado

Suscríbase a nuestro Boletín

Busqueda en Creadess

Nota de Creadess

"Ten presente que no busco tu aprobaciòn ni influir sobre tì, me sentirè satisfecho si a partir de ahora comienzas a investigar todo por tì mismo".....Bruce Lee

Los textos de los artìculos publicados son tomados de otras pàginas y tienen claramente indicada la fuente de origen. Nuestra intenciòn es darles una visiòn amplia y no sesgada de los hechos actuales y contribuir a mejorar su bienestar fìsico, mental y espiritual dando herramientas ùtiles y una visiòn positiva de nuestras realidades.

Los artìculos del blog son escritos por nuestros colaboradores. Somos defensores de la libre expresiòn por lo tanto no ejercemos filtros ni sesgos en los contenidos pero si aseguramos la seriedad profesional y veracidad de las personas que postean.

Sigue a Creadess

Envía un mensaje o sugerencia

Nombre (*)
Entrada no válida
Correo (*)
Entrada no válida
Mensaje (*)
Entrada no válida
Entrada no válida

SIGUENOS EN FACEBOOK

SIGUENOS EN TWITTER

NUEVOS MIEMBROS