100% renovable, más barata y sin petróleo ni carbón... así será la energía en España en 2050

Es prácticamente imposible adivinar cómo será España en el año 2050. Previsiblemente, seremos tres millones menos de habitantes y cada vez más mayores, con una esperanza de vida que según las proyecciones demográficas superará los 90 años. A partir de ahí todo son incógnitas: ¿Sobrevivirán las pensiones públicas? ¿Los robots trabajarán por nosotros? ¿Cuál será nuestro modelo energético?

 

Esta última cuestión es precisamente la que desde este mes de septiembre está estudiando una comisión de expertos creada por el Gobierno para analizar e impulsar el proceso de transición energética del país. MERCADOS ha consultado a varios de sus integrantes para analizar los principales retos en esta materia y proyectar cómo será el nuevo entorno energético. La firma del Acuerdo de París obliga a que en la mitad del siglo XXI las emisiones contaminantes se hayan reducido entre un 80% y un 95% con respecto a los niveles de 1990. Y tres cuartas partes de esas emisiones proceden hoy de usos energéticos.

Todos los miembros contactados coinciden en que el cambio de modelo vendrá protagonizado por el impulso definitivo a las energías renovables. Las divergencias surgen en torno a los plazos para su integración y los mecanismos para llevarlo a cabo. El objetivo es no anticiparse y evitar pagar una alta factura -literalmente- por querer ser otra vez el primero de la clase. "Desgraciadamente, como hemos visto en España, los errores regulatorios salen muy caros", explica Jorge Sanz, ex director general de Política Energética y Minas y ahora elegido por el Gobierno para presidir el grupo de expertos. Un informe reciente de Deloitte estima que el coste de la transición hacia una economía limpia ascenderá a un mínimo de 330.000 millones de euros entre hoy y 2050.

"El gran reto pasa por encontrar un modelo de transición que sea económicamente viable y técnicamente posible», comenta Luis Atienza, ex ministro de Agricultura durante los años noventa y durante ocho años presidente de Red Eléctrica de España (REE), grupo encargado de gestionar la infraestructura eléctrica del país. Lo primero es clave en un país que ya de por sí vive traumatizado por sus altos costes energéticos, con la cuarta factura eléctrica más cara de la Unión Europea. Lo segundo tampoco es sencillo dado el actual e imprevisible ritmo de avance en algunas tecnologías: es posible que una gran apuesta de hoy haya quedado obsoleta en unos años.

La comisión de 14 expertos tiene un plazo de seis meses para elevar al Ministerio de Energía un informe con todas sus recomendaciones. La misión es complicada debido a la disparidad de opiniones y perfiles entre sus miembros. "Nosotros elaboraremos un documento técnico con varios escenarios posibles que cumplan los objetivos de descarbonización, analizando los costes y beneficios de cada uno y haciendo propuestas de política energética que ayuden a conseguir los objetivos", señala Sanz. Esta será la hoja de ruta del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima que será aprobado en Consejo de Ministros durante la próxima primavera y que comprenderá todas las medidas puestas en marcha para cumplir con los objetivos de descarbonización marcados por la Unión Europea para el año 2020.

Economía 'electrificada y verde'

Un 40,8% de la electricidad consumida en España tiene su origen en una fuente renovable, ya sea el viento, el sol o el agua. España ha hecho de momento sus deberes en esta materia y se encuentra en la parte alta del ránking de países más verdes de la UE, sólo por detrás de Suecia o Dinamarca, donde las tasas superan ya el 45%. Tras años de parón inversor en el sector por los recortes aprobados por la indigestión de primas pagadas durante la crisis, el país ha vuelto a promocionar la instalación de nueva potencia de generación renovable con las subastas celebradas antes del verano.

Algunos expertos consideran incluso que alcanzar el 95% de generación verde en 2030 es posible. "No hay ningún motivo para pensar que es imposible. Se trata de impulsar su integración siguiendo criterios técnicos y venciendo las resistencias impuestas por aquellos agentes que están hoy mejor posicionados", explica Cristóbal Gallego, miembro del Observatorio Crítico de la Energía e integrante de la comisión a propuesta de Podemos.

La progresiva entrada de estas energías obligará al sistema eléctrico a acometer una profunda renovación para adaptarse a su intermitencia. Es decir, para analizar de dónde sacamos la luz cuando no sople el viento o en los días nublados. Aquí hay una doble postura entre quienes abogan por la integración total de renovables -que unas cubran a las otras- o la coexistencia junto a otras fuentes alternativas de electricidad como la nuclear o el gas. Desde CCOO, que también aportan un experto a la comisión, abogan por impulsarlas interconexiones eléctricas con Francia y Portugal para crear un sistema europeo que ayude a equilibrar la intermitencia de las renovables.

Precio de la energía

La reforma energética analizada por los expertos va a tener como uno de sus grandes pilares el coste de la energía. España es uno de los países de la UE con la factura más cara, una situación que lastra la competitividad de sus empresas y resta a los hogares parte de la renta que podrían destinar a un consumo más productivo.

Los expertos coinciden en que el precio del kilovatio hora será más barato en un mercado compuesto por renovables. "La abundancia de renovables se traducirá en una energía más barata en el medio y largo plazo. En determinadas situaciones las tecnologías eólicas y fotovoltaicas son ya más competitivas que las tradicionales, y la tendencia es que este abaratamiento tan brutal continúe", comenta Atienza. La previsión de Deloitte es que el coste de la luz sea un 45% más barato en 2050 con respecto al de 2015.

Según Jorge Sanz, los cambios deberán profundizar en la liberalización del mercado para dar al coste de la energía una señal de precios real. «La única forma de que el consumidor gestione eficientemente la energía es asegurando que el precio refleje su coste real. No sólo el de generación, sino también sus daños medioambientales», comenta este experto.

Reforma fiscal

Gran parte de los cambios que afecten al precio de la energía deberían llegar por la fiscalidad del sistema. A juicio de los consultados, el sector precisa una revisión de todos sus costes.

Pedro Linares, profesor de la de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería ICAI y director de Economics for Energy, también plantea la posibilidad de realizar "una reforma fiscal verde". "Un cambio en la estructura fiscal en la que se crean o aumentan los impuestos ambientales y se reducen los impuestos al trabajo o cotizaciones sociales", propone este experto, miembro de la comisión a propuesta de Ciudadanos. El ex presidente de REE propone, por otro lado, más cargas sobre el consumo de hidrocarburos y menos sobre la luz para profundizar en la electrificación.

El recibo está compuesto en un 60% por peajes e impuestos y en un 40% por el coste de generación de la electricidad. Los expertos coinciden en que es necesario replantear «la alta carga parafiscal» de la factura, donde se mezclan los costes de fomento a las energías renovables -hoy totalmente desfasados por el abaratamiento del mercado-, las subvenciones a la luz en las Islas o los costes financieros por la deuda acumulada del sistema. «Esos costes podrían cargarse al conjunto del sector energético, y no sólo al mercado eléctrico», explica Sanz.

En CCOO también apuestan por «racionalizar los costes de peajes y adecuar la fiscalidad a su caracterización de bien esencial, como lo es el suministro del agua». El suministro de agua está gravado hoy con un IVA del 10%, mientras que en el gas o en la luz asciende al 21%.

Adiós al petróleo y al carbón

Como en toda transición, en el sector energético habrá vencedores y perdedores con el nuevo modelo. En este último apartado se encontrarán las energías que hoy son más contaminantes. "Hay dos industrias que sufrirán especialmente por la transición a un sistema descarbonizado: la minería del carbón y el refino del petróleo, combustibles que serán casi inexistentes en 2050", comenta Linares.

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"Dado que el objetivo de descarbonización es tan ambicioso, la tendencia a largo plazo será una progresiva sustitución de carbón por gas y renovables. Resistirán mejor aquellas centrales eléctricas de carbón (nacional o importado) que sean más competitivas por el abaratamiento de la materia prima y otros costes como el transporte", explica Sanz.

Otros expertos también descuentan que para ese año ya no quede ninguna nuclear operando en España. "Construir centrales nuevas será mucho más caro que instalar renovables. Otra cosa que habrá que analizar es si debe extenderse su vida útil para que apoyen el proceso de transición", remarca el presidente de la consultora Nera. Las licencias de las siete centrales que operan ahora en el país expiran entre los años 2021 y 2024 tras cumplir 40 años de vida útil.

Uno de los grandes agujeros de la economía española es su altísima dependencia energética. El país apenas genera un 0,4% de los recursos fósiles que consume y la tendencia no parece que vaya a crecer dadas las reticencias sociales y políticas a la realización de nuevas prospecciones o al fracking. La factura de esta dependencia ascendió a 29.563 millones de euros sólo en 2016. Los expertos consultados consideran que el impulso de las renovables y la electrificación de la economía reducirán esta factura en un 97% para el año 2050. De comprar al extranjero 416 millones de barriles equivalentes de petróleo a 15 en la mitad de siglo, según los cálculos de Deloitte.

Más eficientes

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Gran parte de los esfuerzos que tendrá que realizar la comisión no irán destinados a estudiar cómo generar la nueva electricidad, sino a cómo disminuir su consumo. "Aquí aún queda mucho trabajo por hacer para desvincular el crecimiento económico del consumo energético", remarca Atienza. Los expertos pondrán la lupa en los procesos industriales, los sistema de iluminación y, entre otros, los de refrigeración.

Democracia energética

El autoconsumo o generación doméstica de electricidad también será un punto de análisis y discusión en la comisión de expertos en materia energética. Algunos estudios aseguran que en el futuro las grandes centrales o parques renovables de generación eléctrica alejados de las ciudades serán sustituidos por miles de pequeños puntos de generación integrados en los tejados de los hogares. "Va a suponer la democratización del sistema eléctrico", sostiene Gallego.

Todos en coche eléctrico

Otro de los grandes focos de contaminación es el uso de derivados de los hidrocarburos en el transporte. En este sentido, en Deloitte consideran que la descarbonización de la economía conllevará la total sustitución del parque móvil hacia un modelo dominado por los coches eléctricos. "Incrementar la penetración de vehículos eléctricos desde el 0% hasta casi el 100% en 2050", señala la consultora como una medida clave para cumplir con Bruselas. ¿Y los camiones, columna vertebral del transporte de mercancías hoy en España? Responde la consultora: "Cambio en su totalidad al ferrocarril y al camión eléctrico o impulsado por gas vehicular".

VÍCTOR MARTÍNEZ

http://www.elmundo.es/economia/2017/09/17/59bc2521e2704e34148b45fe.html