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    Elaboración del Proyecto Primera Caminata Eco turística Por el camino de los Incas 1997 En esta parte describiremos los pasos previos para la iniciaci& ...

  • Ivan Cardenas creó una entrada de blog
    9 años

    Bitacora de viaje desde Lima al Cusco 1997

    Elaboración del Proyecto Primera Caminata Eco turística Por el camino de los Incas 1997

    Cuando en tiempo de paz salían los Incas a visitar su reino, cuentan que iban por él con grande majestad, sentados en ricas andas, armadas sobre unos palos lisos largos, de madera excelente, engastados en oro y argentería; y de las andas salían dos arcos altos hechos de oro, engastados en piedras preciosas. Caían unas mantas algo largas por todas las andas, de tal manera que las cubrían todas; y si no era queriendo el que iba dentro, no podría ser visto, ni alzaban las mantas si no era cuando entraba y salía, tanta era su estimación; y para que le entrase aire, y el pudiese ver el camino, havia en las mantas hechas algunos agujeros estos por todas partes.

    En estas andas havia riqueza, y en algunas estaba esculpido el Sol y la Luna, y en otras unas culebras grandes ondadas y unos como bastones que las atravesaban. Esto traían por encima por armas, y estas andas las llevaban en hombros de los señores, los mayores y más principales del reyno, y aquel que mas  con ellas andaba, a que se tenía por más honrado y por más favorecido. En rededor de las andas, a la fila, iba la guardia del Inca, con los arqueros y alabarderos, y delante iban cinco mil honderos, y detrás venían otros tantos lanceros con sus capitanes, y por los lados de los caminos y por el mesmo camino iban corredores Fides descubriendo lo que había, y avisando la ida del señor Inca, y acudía tanta gente por lo ver, que parecía que todos los cerros y laderas estaba llenos de ellas, y todos le daban bendiciones, alzando alaridos, y grita tanta gente a su usanza, llamándole; …Ancha Atunapu Indichiri Campa capalla apatuco pacha camba Balla Yulley…

    Que traducido diría: Muy grande y poderoso señor, hijo del Sol, tu solo eres señor, Todo el mundo te oya en verdad… Y sin esto le decían otras cosas más altas, tanto que poco faltaba para le adorar por Dios. Todo el camino iban indios limpiándolo, de tal manera que ni yerba ni piedra no parecía, sino todo limpio…

     

    Caminando por la Carretera a Cieneguilla

    Caminando por la carretera hasta llegar, a un lugar denominado Huaycan, el cual pudimos ver algunas construcciones arqueológicas, y en el mismo había un paradero de buses y varios puestos ambulantes de expendio de comida, también de reojo pudimos ver algunos restos de piedra, murallas y restos de cimientos, que lamentablemente, estaban invadidos por viviendas de construcción rustica, luego seguimos caminando un par de kilómetros, por la carretera el cielo empezaba a oscurecerse y nuestra atención se centro en buscar un lugar propicio para dormir, por la carretera de regreso a Lima se sucedían los excursionistas que retornaban a la capital luego de disfrutar de las bondades de este valle, asimismo los clubes campestres se hacían cada vez más distantes y por ultimo solo apreciábamos campos de cultivo, a lo lejos escuchábamos el discurrir de las aguas del rio Cieneguilla.

    Llegamos a un cruce al otro lado del puente que cruza el rio Cieneguilla este sitio según los carteles se llama La Esperanza, desde donde se puede apreciar un tramo en descenso del Capac Ñam, aproximadamente este es el kilometro 34 de la carretera de Cieneguilla, que sin saberlo ahora es la carretera a Huarochirí, este tramo se puede apreciar completamente apilado de piedras ,formando una línea recta a media altura de los cerros desde aquí e ve un camino imponente y continuo, dirigiéndose rumbo este hacia el interior de la cordillera, de tramo en tramo; los derrumbes desmoronan algunos tramos del empedrado, cortándolo abruptamente pero unos metros más adelante, continua de todos modos, para haber perdurado por más de 500 años es digno de admirar ésta colosal obra de arquitectura; definitivamente antes de la construcción de las carreteras modernas este camino era el nexo entre la costa y la sierra. La edificación era muy parecida al tramos que todavía existe en Imperial y se puede ver cuando uno viaja a Lunahuana siguiendo continuo al otro lado del valle.

    Continuando la marcha en mi interior meditaba sobre lo que habíamos leído acerca del papel histórico que tuvo el Capac Ñam y los acontecimientos ocurridos a través del mismo me emocionaba y apuraba el paso, se tomaron desde esta ubicación algunas fotos y luego de descansar seguimos hasta que llegamos a un lugar llamado Chonta, para entonces  ya empezaba a oscurecer; pero eso no nos amilano y continuamos la caminata, a pesar de esto conversamos un momento sobre si habíamos sido seguidos por alguna persona desde Cieneguilla horas después esta preocupación se haría realidad, sin saberlo empezamos la búsqueda de un buen lugar para dormir debería cumplir varios requisitos : debería estar en un lugar cercano a la carretera pero escondido para no ser divisado desde ella, debería estar cerca de alguna casa o ser el patio de esta misma además los dueños deberían tener conocimiento de nuestra presencia y de que era lo que estábamos haciendo, de ser posible tener un sitio de contingencia en caso de algún ataque ya que por el cansancio no haríamos guardia alguna y en esos momentos seriamos vulnerables. Cieneguilla

    Aunque parezca raro caminando en plena oscuridad, el camino delante de nosotros se aprecia claro y la visibilidad cerca de nosotros era óptima para seguir caminando, el problema inmediato era que no veíamos algún lugar adecuado para tender la carpa. Y sería difícil entablar dialogo con alguno de los pobladores para quedarnos en sus chacras. La cosa estaba difícil así que seguimos caminando; de pronto perdimos de la vista esa figura humana oscura que caminaba errante delante de nosotros, grande fue nuestra sorpresa cuando de forma improvista salió de entre los arbustos a nuestro costado, completamente desnudo, era un orate que apurando el paso se adelanto por la carretera, nosotros dos detuvimos asustados y listos para cualquier acontecimiento a la distancia siguió caminando siempre delante de nosotros. Sinceramente me dio un gran susto ver aquella espectral figura, con Rubén nos miramos y acordamos actuar en caso nos agreda pero no fue el caso, simplemente siguió caminando adelante y haciendo invisible por algunos momentos, ahora se complicaban las cosas nada nos garantizaba que estaría lejos de nosotros, nos dimos cuenta que no sería una noche tranquila.

    El orate venia de Cieneguilla y haciendo memoria recordé haberlo visto mendigando, pero con algunos trapos encima, parecía que a estas alturas de la noche tenia calor, eso me tranquilizo al menos no era un ser de ultratumba o algún tipo de personaje de las leyendas rurales; como el condenando o el errante. o tal vez un nuevo personaje un alma desnuda escapada del purgatorio de Dante,  Acordamos seguir hasta tenerlo bien a la vista de lejos, siendo más de las doce de la noche de repente se convertiría en lechuza o algo así, esperando que se dé la magia lo seguíamos observando, unas horas después seguíamos caminando con nuestro desquiciado acompañante al menos el no llevaba una mochila con casi treinta kilos de peso, Rubén en forma irónica me comento que habría que decidir si lo incluiríamos como miembro de la caminata, y si tal vez también se estaba yendo al Cuzco con nosotros, aquella idea no sería algo raro por tratarse de un loco y vino a mi mente las tantas veces que mis familiares y amigos cuando les confesaba mi intención de realizar aquella caminata me decían que estaba loco; bueno al menos ya éramos tres, luego de ver que no nos desprenderíamos de este acompañante espontaneo simplemente nos reíamos en toda esa oscuridad.

    Seguimos caminando en la oscuridad y solo nos acompañaba el silencio de la carretera, llegaron a ser mas de la medianoche y entre nosotros bromeábamos con respecto al orate, hasta hablamos en voz alta que tal vez en cualquier momento se convertiría en bruja y saldría volando por los aires, llegamos así hasta el puente de Chacra Alta, que atraviesa el rio Cieneguilla y para cuando lo cruzamos nos dimos cuenta que nuestro demente acompañante había desaparecido estábamos seguros que no llego a cruzar o tal vez cayo al rio, no nos quedaríamos para averiguarlo, mas reconfortados por esto seguimos caminando, habiendo cambiado el margen del rio por donde seguíamos, empezamos a ver campos de cultivo y casitas de tramo en tramo, ahora con ayuda de la linternas empezamos a buscar un lugar adecuado para acampar, pero lamentablemente todos los predios estaban cercados, de pronto llegamos a una chacra en la que el terreno había sido removido recientemente, para cultivarlo seguramente, escogimos una parte cerca de un arbolito y de inmediato sacamos todo nuestro equipo para preparar un poco de comida y dormir, cocinamos el pedazo de pollo que llevábamos a pesar de que por no estar refrigerado ya se había malogrado, sin interesarnos mucho el sabor lo sancochamos y luego de cenar acompañándolo con biscochos y refresco de sobre, nos quedamos profundamente dormidos.

     

    El Timoncito de Antioquia

    Avanzamos lentamente apreciando el paisaje cada vez más agreste  desapareciendo lentamente la vegetación hasta desaparecer. algunos arbustos, pocos aves y pocos insectos el agua la recogimos cada vez que podíamos bajar al rio le echábamos cloro  y en un bidón que teníamos preparamos cloro con refresco de sobre Tang o La Negrita, de este modo con el liquido vital asegurado e indispensable para soportar el calor, la deshidratación y los casi 30 kilos de peso de las mochilas, luego de caminar casi todo el día, y cruzar varias chacras de manzanas y membrillos, llegamos a Antioquia un pueblo típico con una pequeña plaza y una peculiar iglesia y en donde conocimos a un comunero que nos indico donde podíamos pasar la noche lo que siguiendo su recomendación lo hicimos en el restaurante El Timoncito, cuyo dueño el señor Sabino, nos vendieron la cena y luego de solicitar pasar la noche en aquel lugar, accedieron a darnos cobijo con un colchón y unas frazadas para dormir nos acomodamos en compañía de nuestro amigo y su hijo en el balcón del restaurante, y de muy madrugada nos despertó una bulla, era el bus que venía de bajada a lima y nuestros amigos se levantaron presurosos para tomarlo. Salimos temprano luego de tomar un buen desayuno en prevención a que más adelante no encontremos otro lugar donde hacerlo, todo lo que consumimos era con un precio excesivo pero tuvimos que pagarlo de paso por la hospitalidad que nos facilitaron.

    La gente con el amanecer del pueblo lentamente se paseaba por los alrededores del pueblo cosa que también hacíamos nosotros, seguimos luego de tomar algunas fotos por la carretera rumbo este siempre. En la salida del pueblo me di cuenta que al pasar por un puentecito para cruzar el rio en la playa del mismo había un totoral con plantas realmente grandes y presentando sus relucientes inflorescencias amarillentas, luego de eso seguimos lentamente por la carretera. Aprovechamos el agua cristalina y las piedras de rio redondas para asearnos, preparamos nuevamente refresco con cloro y lavamos algunos trapos, esperamos un poco en el rio y tomamos un poco de Sol, esperando que sequen nuestras prendas, algunos polos y medias, luego seguimos ya con los enormes bultos azules  de Pacific Caps en la espalda, luego de cruzar el puentecito que sería uno de los tantos a lo largo de nuestro viaje.

    Pasamos por otro pueblo llamado Sisicaya, pero no encontramos a nadie y continuamos la marcha.

     

    Proseguimos la caminata por unas horas en silencio y reflexión, siguiendo por el valle ribereño, cruzamos un pueblito de calles paralelas a la carretera en aquel lugar había un letrero de señalización con el nombre de Pampilla, y como siguiente destino había una señal hacia el pueblo de Chorrillos, en este punto sabíamos que teníamos que llegar a Lanca que era parte de la ruta antigua del Capac Ñam, o que tendría más mención histórica pero no encontramos la señal para seguir hacia el otro extremo del valle por donde llegaríamos a Lanca, el calor y el polvo eran insoportables, luego sedientos y cansados llegamos a una estancia llamada Rio seco, cosa que afirma la situación geográfica de donde nos hallamos si el rio está seco es por algo, el mismo lugar rodeado por ceros tenia forma de una hondonada, la carretera serpenteante empezaba a hacerse de subida desde este punto se puede apreciar que el valle se abre hacia tres quebradas, una de ellas era el lado de Lanca la otra nos daba la espalda, hacia seguramente San Damián, calculo que pude hacer luego con la carta geográfica y conocedor de que los arrieros tenían este destino de llegada, seguimos por aquella carretera hasta empezar a cortar siguiendo una herradura por entre los huertos en su mayoría de manzana y membrillos, hasta nuevamente salir a la carretera, en la cual encontramos una capillita con una virgen María llamada Purísima.

    Luego seguimos hacia el poblado que tenia pista y calles; de concreto y piedra, casitas ordenaditas y aparentemente acogedoras, siguiendo esta ruta podríamos subir a San José de los Chorrillos, lo cual nos enteramos por referencia de unos comuneros con quienes nos cruzamos en la carretera y que se sorprendieron al saber que subíamos a pie, luego entendí porque de su sorpresa, muy pocas personas se aventuran a subir a pie, a pesar de que cuando preguntábamos sobre cuanto era lo que faltaba nos decían que en media hora estábamos arriba siguiendo la herradura y que estaba “Aquisito nomas” , cuando ingresamos a Orcocoto, lo primero que buscamos fue si había algún restaurante para almorzar, obtuvimos como respuesta que no había pero si queríamos podíamos pedir almuerzo en el Club de Madres, seguimos por la calle principal y la única y a lo lejos quedaba la grutita de la Virgen, y como escuchando nuestra plegaria salió una señora muy amable que nos invito a pasar al local de las Madres, sentados en la entrada descansamos un poco acomodamos nuestros morrales y pudimos ver que el pueblo está ubicado a modo de un enclave en todo ese accidentado valle, a la vera del camino bien definidas acequias de riego, cubierto en su mayoría por flores todo el lugar se presenta como un gran huerto florido, las puertas y ventanas de casi todas las casas son de la misma fabricación y de madera, casi toda la gente del lugar estaba a la expectativa en el local comunal, con todo no mostraban mucho interés por nuestra presencia, nos miraban de reojo y con indiferencia, la comida se prepara los miércoles y sábados y justo este día era un día miércoles así que pedimos que nos vendan un par de porciones, lentejitas con un poco de guiso y una jarra de agua de membrillo fue el banquete, debe mencionar que en todo el viaje jamás volví a tomar un agua de membrillo tan agradable como la preparada en ese lugar, luego de reposar un poco continuamos viaje hacia el pueblo de Chorrillos que habíamos leído en el letrero del camino, el esfuerzo valdría la pena si encontramos un pueblo paradisiaco de donde manan y brotan chorros de agua como mágicos puquiales guiados tal vez por senderitos tallados en la roca viva y que se empozan en lavaderos que acumulan  el agua cristalina.

    Puesto que las horas que nos tomo subir todo el camino serpenteante, soportar las nubes de mosquitos chupasangre, el calor, el polvo, la sed agobiante, el peso de nuestros equipos, bien valdrían la pena.

    Las señoras de Orcocoto nos indicaban el pueblo de Chorrillos como un lugar relativamente cerca, un sitio en donde puedes llegar como ir a  comprar un periódico, ósea un voy y vengo, a lo lejos esa cumbre apenas se podía ver, empezamos a seguir la carretera, que zigzagueante, se mostraba interminable poniéndole un poco mas de empeño nos atrevíamos a seguir los cortes a mitad de pista y que nos llevaban más rápido a nuestro objetivo, cuando ya salimos de la zona de huertos solo encontrábamos matas de plantas silvestres y espinos, atrás quedaba el olor muy característico de las plantaciones de manzanos y membrillos, el camino que en algunos tramos era ancho y en otros se angostaba hasta hacerse un simple sendero, nos llevo hasta unos ranchitos cercados burdamente con espinos y en cuyo interior, ya escandalizados con nuestra presencia estaban Cabras y Chivos, los perros chivateros ladraban a lo lejos, tal vez  avisando que no nos acerquemos.

    En más de una ocasión jaurías de perros, salían corriendo para mordernos; pero a lo lejos los espantábamos  amenazándolos con los brazos en alto, por este sitio la subida era más pronunciada motivo por el cual posiblemente no sembraban nada, y solo se dedicaban al pastoreo, ya empezaba a oscurecer, y el sendero se escondía ante nuestros ojos, no quedaba más remedio que seguir la carretera, a su vez sería más fácil pero más lento, ya en este momento el sendero se perdía para luego reaparecer unos metros más arriba, ya la altura se empezaba a sentir y en lo oscuro unas matas de cactáceas daban el aspecto tétrico de sombras, al borde del camino, a lo lejos Lanca con sus luces y sus gentes se podía ver al otro extremo del valle.

    Luego de caminar por casi cuatro horas seguidas el agua se nos había acabado y en el trayecto de subida no habíamos podido encontrar más, ya dejábamos los espinos para seguir viendo hasta cuatro tipos de cactáceas dominantes, algunas retamales verdes y a lo lejos verdaderos pulpos tentaculares, que en realidad eran los agaves de gran tamaño, con sus inflorescencias como postes señalando al cielo y en sus ramitas pequeñas plantitas que como clavadistas de Acapulco esperan su turno para caer al piso y crecer.

    La sed y lo interminable que parecía el camino nos hacían discutir irónicamente, había un cerro de forma rectangular que como un gigante escondido en la oscuridad nos observaba nuestro lento ascenso, llego incluso un momento que parecía que no avanzábamos nada el frio empezaba  a hacerse sentir y un extraño presentimiento, como que nos electrizaba el cuerpo, ya estando en total oscuridad Rubén decidió encender su lamparín de kerosene, el cual a duras penas alumbraba el camino fue más difícil encender el quemador, nos gastamos más de diez fósforos en el intento, como siempre a pesar de eso el camino se veía claro en la oscuridad, seguimos caminando con frio y una sed que empezaba a torturarnos en esa oscuridad.

    En un pequeño pomito Rubén llevaba agua para sus lentes de contacto, y seguro que no duraría en tomárselo como último recurso, pasados unos minutos de las nueve de la noche que por fin llegamos a la cumbre y por fin llegamos a la parte baja del pueblito de Chorrillos, entramos por una callecita entre casitas de adobe, luego el pueblo se mostro ante nosotros, las calles definidas rectangularmente una plaza central una iglesia, en lo alto el cielo tenía un completo manto de estrellas tintineantes y entre ellas la luna se mostro por unos instantes para luego desaparecer, así como los pocos pobladores que aun quedaban merodeando en la oscuridad del pueblo, las calles angostas, bordeadas por las casas de dos pisos de adobe y madera a lo western, y entre ellas buscábamos algún lugar en donde nos pudieran dar alojamiento, la verdad que mas prioritario era la sed que nos secaba las gargantas y que ni tomando nuestra propia saliva podíamos aplacar, tratando de adivinar en donde pedir auxilio otras casas estaban con candado sus puertas, en una de ellas pudimos ver una pequeña luz que resplandecía desde su interior, tal vez una lamparita que amarillenta alumbraba la conversación de los habitantes de Chorrillos y que murmurando, aguzaban el oído tanto para escucharnos como nosotros a ellos, murmuraciones inentendibles, nos animamos a tocar esa puerta con la esperanza de conseguir un poco de agua, desde el interior ya el ladrido de algunos perros amenazaban nuestra presencia, entre las murmuraciones se escucho una voz femenina preguntarnos Quienes éramos a lo que yo le respondí Que éramos Turistas, un grave silencio domino nuestra conversación con la mujer luego se escucho que avisaba a los demás ocupantes de la casa que éramos Terroristas y escuchamos trancar todas las puertas y ventanas entre un gran alboroto finalmente apagaron su luz, no volvimos a tocar ni esa ni otra puerta.

    Después de meditar un poco en la entrada de la Iglesia, que dominaba la plaza central miramos una zona del jardín, en donde no tuvimos más remedio que instalar nuestra carpa, lo cual hicimos rápidamente guardando en su interior todo nuestro equipo y acurrucándonos; nos quedamos profundamente dormidos; claro que con la garganta completamente seca, renegamos por la falta de hospitalidad de los pobladores de Chorrillos, pero al final reparamos que todavía eran épocas de emergencia y desconocíamos que había acontecido con la gente de este lugar para que actúen así, así que con la garganta seca nos quedamos dormidos en la protección de nuestra Carpa.

    Al día siguiente cuando abrimos la puerta de la carpa ya se encontraban varios pobladores rodeándonos, conversando entre ellos, murmurando y viéndonos con extrañeza seguramente seriamos unos de los muy pocos viajeros que estas personas hayan visto, sobre todo venir a pie a su localidad, algunos niños también se hallaban jugando y con su natural curiosidad se acercaban a nosotros, me percate que un grupo de pobladores hacían cola en las esquinas frente a unas cosas de aspecto colonial y de donde salía unos cañitos, con recipientes de todo tipo esperaban su turno, para llenar sus recipientes del liquido elemento, al frente de nosotros reparamos un busto de Ricardo Bentin, que había hecho guardia cerca de la carpa toda la noche, hasta que por fin dos pobladores se acercaron a nosotros presentándose nos preguntaron sobre nuestra presencia en su pueblo, y de cómo es que habíamos llegado si no había venido ningún camión ni ómnibus por el lugar, les explicamos de nuestros proyecto, pero insistían en decir que no había venido ninguna movilidad, hasta que entendieron que era lo que hacíamos y mas sorpresa les causo escuchar que nuestra meta era llegar hasta el Cusco: ¡Vienen desde Lima! ¡Caminando hasta el Cusco! La gente murmuraba entre ellos.

    Mucha alegría les causo saber de nuestra loca aventura y sin más se retiraron, los pobladores nos contaron que este lugar tiene escases de agua potable, mientras nos explicaban esto, empezó a salir agua del cañito ubicado en la calle y un tumulto de personas se acerco a tratar de llenar sus recipientes de aquel hilo de agua que a las justas llenaba las vasijas, entre risas y murmuraciones se tomaban sus turno, en su mayoría mujeres y niños, nos miraban de reojo y luego con sus baldes se perdían entre las puertitas de madera hacia el interior de las casitas del pueblo un joven llamado Sebastián me conto que era poca el agua durante todo el año, no alcanzaba para sembrar, por este motivo en el pueblo vivían pocas personas, el alcalde vive en lima y el gobernador vive en Orcocoto, por los cerros hay abundancia de Perdices y Vizcachas.

    El cerro que gobierna al pueblo y que durante el ascenso el día anterior nos había conmovido con su presencia, tiene forma de un gran morro y durante la noche parecía que las estrellas cansadas terminaban por posarse en su cima, La vegetación que rodea la cima entre ellas pude apreciar algunos helechos y tilansiales. La iglesia de la plaza tiene sus campanarios y unos estilizados arcángeles a ambos lados y un portón con el rostro de dos leones tal vez para espantar a los herejes y no creyentes, para más seguridad una reja circunda la entrada a la iglesia, tal vez Dios salió de paseo llevándose la alegría de este pueblo.

    Rumbo a Huarochirí

    En Lanchy se une la carretera que viene de Lanca y la que baja de Chorrillos, nos quedamos con las ganas de conocer pueblo de Lanca, al cual apreciamos desde lejos; seguimos rumbo al este, seguimos recorriendo la serpenteante carretera de uno a otro lado del valle, la vegetación comenzó a cambiar y encontramos especímenes típicos de la Puna; como Poaceas y Gramíneas, así como en algunas rocas, Criptógamas multicolores que dominaban las peñas más imponentes, a lo lejos no se divisaban más cerros, se siente frio en el lugar a pesar del Sol radiante, es decir ya nos encontrábamos en las alturas. Seguimos tercamente caminando descansando de tramo en tramo, la conversación giraba en torno al paisaje y de los pocos animales e insectos que había en el lugar, uno que otro ranchito, con cercos de piedra y perros furiosos que nos veían pasar. Y al medio día era común ver descansar a las aves rapaces posadas en una piedra desde donde vigilaban toda la zona, de este a oeste, en otros tramos alguna lechuza asustada volaba alejándose del camino sorprendida por nuestra presencia volando bajo y graznando como quejándose por nuestra presencia. Poco a poco conforme avanzábamos se presentaba un paisaje rocoso cubierto d vegetación era interesante y merecía ser visitado en otra oportunidad, en la párete más alta del camino se puede observar el sur y al fondo un valle en descenso, que posiblemente serian las alturas de Mala.

    El siguiente punto es Escomarca que según los pobladores esta a cinco horas de Chorrillos. Continuamos nuestro viaje sin despedirnos de nadie de Chorrillos, por la carretera continuamos lentamente ahora si provistos de agua, Rubén se había tomado el agua del pomito que guardaba para sus lentes de contacto, pero ya lo había repuesto con agua de chorrillos, luego de un par de horas llegamos a la estancia de Lanchy, el paisaje desde aquí era monótono, en algunos lugares eran planicies y en otro cadenas de cerros, con una falta de la presencia de agua, continuamos lentamente comentando sobre todo lo que haríamos cuando lleguemos a Huarochirí.

     

    Escomarca, Tres Ventanas.

    Seguimos por la carretera hasta promediando las cuatro de las tarde llegamos a Escomarca, nos encontramos con un restaurante que parecía un minimarket donde se podía encontrar de todo, almorzamos y cenamos y de paso pedimos hospedaje al dueño un señor muy amable, luego de rogarle al dueño que nos permita que darnos en su propiedad este nos habilito un cuarto alojándonos al frente de su local en un cuartito que tenía una tarima luego de cenar y tomarnos un café para vencer el frio nos acostamos, al medio del pueblo estaba instalada una base del ejército y había una tranquera desde donde controlaban el paso de todo los vehículos y las personas, los soldados nos vieron y se acercaron para interrogarnos nos abrieron la valla y pasamos por precaución no conversamos mucho con ellos pero desde el día anterior ya nos habían visto en la tienda. Al días siguiente nos levantamos tomamos desayuno con pan con queso y café salimos a Huarochirí, nos despedimos de nuestro forzado anfitrión y  con un poco de susto nos dispusimos pasar por la tranquera, los soldados se alborotaron y procedieron a darle aviso a un oficial el cual, salió sonriente y pidiéndonos nuestras identificación, a su vez mostraba un poco de asombro por la respuesta que le dábamos, luego de reírse de nosotros nos comentó que posiblemente iría al pueblo de Huarochirí y que estaba a cargo de la construcción de la carretera alterna, luego de devolvernos nuestros documentos seguimos rumbo a la cuna de julio C Tello, algo que nos había hecho referencia el dueño del restaurante era que desde Escomarca se podía ir a un lugar llamado Tres Ventanas, el cual es un lugar visitado por estudiantes de arqueología y sería interesante volver a este Lugar para visitarlo.

     

    Huarochirí ¡Llegaron los gringos!

    En el trayecto de salida no hallamos agua y lo poco que teníamos desde Escomarca nos debería alcanzar hasta llegar a Huarochirí, seguimos la carreta y comenzamos a ganar altura en zigzag era necesario esto para ingresar a la hondonada en la que está el pueblo era pues necesario pasar por un punto de altura nos tomó todo el día subir y bajar hasta Huarochirí, el paso estaba marcado por una señal a manera de cúpula con cuatro pequeñas columnas desde este punto rumbo norte pudimos ver la cordillera que rodea al nevado Pariacaca este punto de bifurcaciones sale a la ruta a Mariatana rumbo oeste, a una distancia desde aquí era impresionante y por primera vez vimos que estábamos ganado altura poco a poco, valió hasta aquí la pena el sacrificio por primera vez sentir la grandeza de la cordillera, a lo más alto luego de cruzar una pampa llena de Ichus enormes, comenzamos a descender, cortando el camino por medio de una geografía agreste y caminitos y senderitos, que cortaban la carretera en forma directa rumbo o a l centro mismo del pueblo, por momentos los arbustos las plantitas espinos, cactus , algunos arbolitos serranos, El senderito serpenteaba bajando hacia el centro del valle, a veces bajábamos casi corriendo copiando el gracioso pasito de la gente que transita por estos rumbos, gente de provincia, la mochila se balanceaban en nuestras espaldas, conforme desviamos planeábamos las estrategias para lograr alojarnos en un sitio cómodo, de pronto pasamos por la posta médica y luego a unas calles pueblerinas, vimos niños, perros y a los campesinos llevando cargas diversas, luego nos dimos con una triste realidad de esa época, por la que encontramos personas totalmente alcoholizadas tiradas en la pista como despojos humanos en una cuadra del pueblo descubrimos uno de los alcohólicos que presuroso al vernos se acercó, gritando: ¡Llegaron los gringos, llegaron caraju!, seguimos ingresando rumbo a la plaza de Armas buscando un teléfono para comunicarnos con la familia en Lima, a estas alturas el sol ya se ocultaba y empezábamos a tener frio, dimos una vuelta por la plaza de Armas de peculiar edificación haciendo en su mayoría mención a Julio C Tello Huarochirano de renombre, se hallan entusiastas réplicas de la cultura Chavín, ubicamos un Radio teléfono público, y Rubén llamo a su casa para comunicar nuestra llegada, cuando llamamos a la casa de Claudia Loza esta nos comunicó que habían viajado lo que nos pareció muy raro, luego de entablar amistad con uno de los pobladores, buscamos un hotel para quedarnos en la noche, nos recomendaron el mismo hotel que era una casona antigua

    El cuartelero parecía un Duende serrano renegón, para sorpresa de nosotros éramos los únicos hospedados, la casa era de madera y construida para gente de baja estatura, nuestro cuartelero nos avisó que solo atiende hasta las nueve de la noche, oscureció y unos pocos focos en la calle alumbraban el pueblo, algunos algunas tiendas animaban las calles oscuras y uno que otro niño jugando Rubén quería comprar algunas cosas, y salió ya entrada la noche quedándome yo en el hotel para poder abrirle la puerta, nos vimos con una grata sorpresa mi Padre Mauro, mi Esposa y una Amiga de mi Papa, La Señora Dolly, quienes Habían llegado en el Bus de Lima, luego de un épico viaje, preguntaban por nosotros y por coincidencia nos habíamos encontrado una vez todos juntos nos fuimos a tomar algo en la calle para calentar el cuerpo y todos juntos nos instalamos en un solo gran cuarto en el hotel. Luego de conversar amenamente todo el grupo se durmió, al día siguiente retornaron a Lima mi padre y la amiga de este, Quedando mi esposa Claudia para acompañarnos mientras descansábamos en Huarochirí, preparándonos para seguir la parte más Fuerte , que era cruzar la cordillera, rumbo a Jauja, fue enorme mi alegría por estar acompañado de Claudia, además conocimos al Suboficial de la PNP Quispe, quien era dueño del restaurante, “las ollas de barro” que a su vez era el mejor de todo el pueblo y además poseía una discoteca y próximamente estaba construyendo un albergue, nos comentó cuales eran los sitios turísticos más cercanos.

    Asimismo conocimos al Director del instituto Julio C Tello, el señor Juan García quien también había sido alcalde de Huarochirí, muy amable y con bastante información de los sitios turísticos de la zona nos obsequió el libro “Los Dioses y los hombres de Huarochirí” así como nos dio una explicación de la ruta que deberíamos seguir, y además nos dibujó un mapa, hablamos con algunos comuneros estudiantes del instituto y nos contaron de las bondades de su tierra, invitándonos alguna vez a visitarlos.

    Esta fecha que llegamos había un evento era fiesta de Huarochirí y habían traído toros para animar la corrida en honor al pueblo, alguno que otro bullicio en la iglesia y luego de visitar la casa donde vivió el Dr. Julio C. Tello, sanmarquino como nosotros embarcamos a Claudia a Lima, luego de una despedida triste y seguimos rumbo a Jauja.

    Por su ubicación geográfica en el pueblo había un intenso frio, y era motivo de preocupación puesto que no contábamos con el equipo necesario para soportar bajas temperaturas, salimos del pueblo rumbo al este y descendimos por un camino de herradura, bordeado por enormes eucaliptos y arbustos andinos, descubrimos rápidamente el rio que corre de norte a sur de aguas claras y en la parte aledañas playitas cubiertas de gramas y arbustos llenos de flores, y plantas ribereñas típicas del lugar, este lugar era verdaderamente muy bonito, para el campismo, cruzando el rio saltando entre piedras llegamos al otro extremo donde se presenta un senderito que sube rumbo noreste a un pueblo llamado San Pedro de Huancayre.

    Luego de subir por un sendero retomamos el camino rumbo este, para toparnos en forma sorpresiva con dos gigantes el picaflor andino de doble cola que zumbaba como un motor eléctrico inspeccionando las flores de los matorrales y una silenciosa golondrina también de tamaño espectacular casi como una paloma castilla.

    Desde aquí seguimos por la carretera hasta llegar al pueblo que era triste y de gente alcoholizado comuneros desalineados y con la cara enrojada y babeando balbuceaban palabras , mirándonos y discutiendo entre ellos hasta que no pudiendo soportar su curiosidad se nos acercó una de ellos, para ese momento habíamos sacado un atún en lata para almorzar, limones y galletas , de pronto el borracho nos preguntó qué era lo que queríamos hacer , quienes éramos y que hacíamos en su alegre pueblo, y ante nuestra indiferencia y entre baba y baba miraba a su compañero que no atinaba a sentarse o pararse, de ante mano habíamos coordinado nuestra reacción el borracho comenzó a hablar incoherencia y amenazándonos que tenía armas, y que era mando armado de un grupo de compañeros, y que tenía la visión de nosotros pasados unos instantes nos amenazó pidiéndonos dinero, para su alcohol, le pedimos que no nos moleste tratando de hacerlo de lado, ingresamos a unas de las pocas tiendas, el tendedero un señor gordito nos ofreció de todo, claro a un buen precio, compramos huevos para cocer y galletas además de una bebida, y conversando nos ofreció un cuarto el cual a cambio de cinco Soles nos podía servir para pasar la noche, el cuarto estaba en el interior de una casita rodeada por corrales con animales domésticos como pollos patos ovejas y hasta cabritos, luego de seguirlo al sitio abrió apuradamente el cuarto que al parecer también lo empleaban los profesores rurales, acomodamos nuestras cosas pusimos agua a hervir devoramos los huevos con galletas y a dormir no sin antes leer en la pared un poema escrito por algún poeta también extraviado como nosotros por estos lares:

    La llegada del ómnibus, el pueblo de San Pedro de Huancayre duerme tranquilo en la falda del cerro Quinton, son las diez de la noche y no hay casi nadie en las calles de pronto se escucha a lo lejos el pitear dl Bus que sube por otra carretera al pueblo, el pueblo empieza a despertar allá se observa las puertas de las casas por donde se asoman las cabezas de los pueblerinos.

    Por su ubicación geográfica en el pueblo había un intenso frio, y era motivo de preocupación puesto que no contábamos con el equipo necesario para soportar bajas temperaturas, salimos del pueblo rumbo al este y por un camino de herradura, bordeado por enormes eucaliptos y arbustos andinos, descubrimos rápidamente el rio que corre de norte a sur de aguas claras y en la parte aledañas playitas cubiertas de gramas y arbustos llenos de flores, y plantas ribereñas típicas del lugar, este lugar era verdaderamente muy bonito, para el campismo, cruzando el rio saltando entre piedras llegamos al otro extremo donde se presenta un senderito que sube rumbo noreste a un pueblo llamado San Pedro de Huancayre.

    Luego de subir por un sendero retomamos el camino rumbo este, para toparnos en forma sorpresiva con dos gigantes el picaflor andino de doble cola que zumbaba como un motor eléctrico inspeccionando las flores de los matorrales y una silenciosa golondrina también de tamaño espectacular casi como una paloma castilla.

    San Pedro de Huancayre.

    Desde aquí seguimos por la carretera hasta llegar al pueblo que era triste y de gente alcoholizado comuneros desalineados y con la cara enrojada y babeando balbuceaban palabras , mirándonos y discutiendo entre ellos hasta que no pudiendo soportar su curiosidad se nos acercó una de ellos, para ese momento habíamos sacado un atún en lata para almorzar, limones y galletas , de pronto el borracho nos preguntó qué era lo que queríamos hacer , quienes éramos y que hacíamos en su alegre pueblo, y ante nuestra indiferencia y entre baba y baba miraba a su compañero que no atinaba a sentarse o pararse, de ante mano habíamos coordinado nuestra reacción el borracho comenzó a hablar incoherencia y amenazándonos que tenía armas, y que era mando armado de un grupo de compañeros.

    El beodo amenazaba que tenía la visión de nosotros, pasados unos instantes nos amenazó pidiéndonos dinero, para su alcohol, le pedimos que no nos moleste tratando de hacerlo de lado, ingresamos a unas de las pocas tiendas, el tendedero un señor gordito nos ofreció de todo, claro a un buen precio, compramos huevos para cocer y galletas además de una bebida, y conversando nos ofreció un cuarto el cual a cambio de cinco Soles nos podía servir para pasar la noche, el cuarto estaba en el interior de una casita rodeada por corrales con animales domésticos como pollos, patos, ovejas y hasta cabritos, luego de seguirlo al sitio abrió apuradamente el cuarto; que al parecer también lo empleaban los profesores rurales, acomodamos nuestras cosas pusimos agua a hervir devoramos los huevos con galletas y a dormir no sin antes leer en la pared un poema escrito por algún poeta también extraviado como nosotros por estos lares:

    La llegada del ómnibus, el pueblo de San Pedro de Huancayre duerme tranquilo en la falda del cerro Quinton, son las diez de la noche y no hay casi nadie en las calles de pronto se escucha a lo lejos el pitear dl Bus que sube por otra carretera al pueblo, el pueblo empieza a despertar allá se observa las puertas de las casas por donde se asoman las cabezas de los pueblerinos.

    ¡Ya está llegando el Bus! qué alegría, debe llegar un hijo de la costa, espero un encargo de un hermano de Lima, que dirán los periódicos, habrá una carta para mí, el bus esta fuera del pueblo los muchachos corren tras él, el polvo se mezcla con el humo la gente se agrupa en las esquinas, Hay mucha gente en la puerta de la agencia principal la llegada del bus es la gran alegría del día trae contacto con el mundo de afuera.

    Nicolás Lozano Cuadrado, Autor.

    San Juan de Tantarache

    Sin más trascendencia salimos a las diez am del pueblo, en las afueras dl pueblo se inicia una carretera de subida por el camino se puede observar, picaflores de buen tamaño, con cola larga plantas parecidas a la Chuquiraga, tábanos, algunos cactáceas y desde aquí. Pudimos escuchar algunas explosiones  a lo lejos posiblemente las carreteras del ejército, Rubén encontró Lagartijas posiblemente Tropiduros tigris. El camino es agradable y poco a poco fuimos divisando el pueblo de Tantarache.

    Cuando llegamos al pueblo de San Juan de Tantarache lo primero que avistamos fue el centro educativo luego unas calles más abajo nos encontrábamos en la Plaza Principal, un parque central, una iglesia, dicen que en época de fiesta hay una hostal que abre para alojar a los visitantes nos cuentan que recibe hasta diez personas, cerca de las plaza hay varias tiendas de múltiples mercaderías, la fiesta del puebla es el 24 de junio, la iglesia data de 1905 desde cuando fue reconstruida, según nos cuenta la dueña de unas de las tiendas a la cual acudimos para comprar un poco de comida , nos decía que es poco frecuente la llegada de visitantes.

    En una de las esquinas esta la bodega de la señora Inés Matos de Villa, la cual nos puso al tanto de las novedades del pueblo, entre ellas nos enteramos que el alcalde se hallaba en Lima, además nos dio la referencia de la señora Marlene Mendoza la cual prepara comida a pedido, también la señora máxima Quispe, Luego de eso nos dirigimos  la al casa del Alcalde en donde encontramos al hijo de este último Edgardo Villa, un joven muy amable que nos ofreció hospedaje y entre broma y broma, nos alojamos en su casa que era una casona antigua al costado del local municipal, pero cuando ya se hizo de tarde la temperatura bajo bruscamente y empezó a calarnos los huesos, salimos un rato a la calle y luego de ver el transitar de la gente con sus animales, nos metimos a nuestro cuarto, para pasar la noche. El interior del cuarto era especial, porque era una casa de madera apuntalada con vigas en varias partes, el caminar producía un crujido de madera apolillada y el piso en algunas partes estaba inclinado, acomodamos nuestras cosas y nos tiramos extenuados sobre unas duras tarimas de madera.

    Ya de noche escuchábamos el pasar de los jóvenes que venían de retorno de sus clases, la rustica casa de nuestro anfitrión, estaba medio inclinada una parte del techo parecía derruida y que se vendría abajo en cualquier momento un sinfín de cosas colgaban por todos lados , correajes, frazadas , baldes, sogas, útiles de agricultura, sacos y más sacos, algunas cuantas gallinas corrían para acurrucarse luego entre las cosas arrumadas y un gallo pégalo correteaba a las rezagadas por el patio interno, calentamos agua en nuestro Primus, preparamos sopa instantánea y café, por fin después de todo eso calentamos el cuerpo y nos fuimos a dormir, se sentía durante la noche el frio intenso nuestra tétrica ubicación, parece que me dio soroche con un poco de náuseas y ganas de vomitar, tuve que tomar una sal de Andrews para restablecerme.

    Al día siguiente luego de desayunar salimos del pueblo pasamos por la posta médica y empezamos a seguir el camino de herradura rumbo al poblado de Carhuapampa. Los campos alrededor del pueblo son completamente verdes, diferentes flores adornan los alrededores, luego de atravesar una carretera que poco a poco se angostaba convirtiéndose en un camino de herradura,  algunos comuneros dirigían sus rebaños en sentido contrario al nuestro, desde lejos nos miraban con recelo y más cerca dudaban si deberían pasar por nuestro lado o no. Los perros chivateros se ponían se ponían a la defensiva, y algo nerviosos pasaban por nuestro lado del camino gruñendo y murmurando, la sorpresa de las mamachas que pasaban por el camino era efímera, puesto que con paso firme pasábamos por su lado saludábamos y luego seguíamos nuestro camino, se tapaban el rostro y seguían con sus tropas de animales daban el aspecto de dirigirse al encuentro de Noé….

    Apenas había retenido en mi mente la imagen de la plaza de armas con algunos árboles que no alcance a reconocerlos, La iglesia domina todo el pueblo, pero abierto se habría convertido en una extraño almacén de estatuas, imágenes y santos que arrumados esperan de repente la próxima fiesta o congelados en la oscuridad el día del juicio final, un letrerito que data de 1905, en una pintura en donde se ve la antigua plaza de armas el campanario se alza con tres campanas en su interior todas de diferente tamaño, la arquitectura es de adobe y da la impresión que se puede desmoronar en cualquier moderno al menos para un citadino como yo, en medio del parque de la plaza hay una pileta y por ahora una de las pocas que hemos visto en nuestro recorrido, la posta médica es de infraestructura moderna, la campana del colegio que también suena, nos avisó que eran 7 y treinta, según nuestro anfitrión que apareció igual de desgarbado que el día anterior, sin ningún interés en su aspecto, nos despedimos luego de agradecer el alojamiento, seguimos lentamente por salir completamente del pueblo, salimos a las 10 de la mañana luego de comer pan con queso y un poco de sopa de pollo, siguiendo rumbo este, noreste, llegaríamos a Carhuapampa.

    Por el camino de herradura, nos cruzamos con varios comuneros y manadas de animales que apretadamente pasaban por nuestro costado en ese angosto camino, acompañados de sus perros los cuales nos mostraban sus dientes en actitud defensiva, perros flacos y maltratados pero con una gran habilidad para guiar y cuidar las tropas de animales de sus amos.

    Estábamos descansando y la caminata nos mostraba vistas impresionantes, muy agradable a nuestra vista a la derecha de nuestro camino encontramos el Rio Carhuapampa, el camino era verde las plantas abundaban por todos lados, el camino de herradura al comienzo ancho, pero cada vez tiende a estrecharse, en algunos tramos el agua inundaba el camino y teníamos que pasar saltando de piedra en piedra, con el pasar del tiempo la carga de la mochila se hacía más insoportable los hombros dolían, las correas de la mochila marcaban nuestros brazos, tengan por seguro que no fueron pocas las veces que tuve la idea de mar un poco de carga como recuerdo por el camino pero lamentablemente todo lo que llevábamos era vital para nosotros,  y en algún momento lo íbamos a necesitar, luego de caminar algunas horas en completo silencio, tomando una que otra foto, nos cruzamos con pastores de cabras y vacas a los cuales les pedíamos una referencia de la distancia que nos faltaba para llegar al próximo pueblo, la respuesta era una que se volvería una letanía durante todo nuestro viaje, ¡Aquisito nomas!¡Aquí a la vueltita!.

    Poco a poco el sol brillaba en su plenitud, fue cuando nos cruzamos con una mamacha que nos dio una información que nos alarmo, según la señora en la parte altas habían unos abigeos y compañeros que estaban viajando también y nos recomendó que tengamos cuidado, esta información me creo un vacío en el estómago ahora más adelante tal vez nos encontraríamos con algunos abigeos que seguro querrían asaltarnos aprovechándose de nuestra situación tendría que hacer uso de mi arma, pues teníamos decidido no dejarnos hacer daño sin causarlo también, pero era una sola arma y Rubén no tenía con que defenderse salvo su cuchillo de caza, que por decir tampoco era poca cosa, evaluando la situación, existía más adelante la posibilidad de encontrarnos con personas hostiles de ser cierto el rumor la pregunta era a de como haríamos para darnos cuenta y sobre todo nos dirigíamos a un lugar desconocido, ni teníamos mapas. Luego de tomarlo con calma nos miramos a la cara con Rubén, y seguimos caminando.

    La vegetación del lugar se presentaban puras cactáceas en forma de candelabros dispersos, en las zonas más áridas, plantas de flores labiadas, en las rocas tilandsias y asteráceas, en las rocas húmedas líquenes y musgos, haya partes del camino que corren paralelo a las eventuales acequias y otros que lo atraviesan, hay tres puentes restos de piedra, palos y barro obras comunales seguramente, que siguen por el margen del rio, habiendo zonas muy interesantes y lleno de aves entre ellos unos colibríes, verde petróleo y de rato en rato aparecía zumbando un picaflor de mayor tamaño de color gris, también se pudo apreciar tres aves de alas oscuras y pecho blanco parecían aguiluchos andinos, el camino angosto sigue bordeando el rio.

    Cruzamos otros tantos puentes de piedra, y luego de un día de caminata nos dispusimos a descansar en una zona que eran establos separados por pircas de piedra, en cuyo interior descansaban ganados vacunos y caballar, luego el camino cambia de direccional Norte y luego nor-este, pasando por espectaculares rocas, a manera de hitos que van adornando, el borde del rio, hay agua para beber por todo el camino.

    El camino sigue luego de cruzar un sendero de piedra, bien trabajado, que presentaba subidas y bajadas, con peldaños tallados en algunos tramos, y luego se abre para mostrar extensos campos de pastoreo, aprovechando las riberas del rio, y cercado en su mayoría por pircas e piedra. Según nos explicó un comunero que salía de dejar amarrado sus animales, nos explicó que todos estos son de la gente de san Lorenzo de Quinte, hay ganado vacuno, caballos y burros, pudimos ver a lo lejos crías jóvenes y juguetonas, que con sus padres, pastaban tranquilamente, ya cayendo la tarde el frio se hacía sentir, y un viento frígido comenzaba a soplar, empezamos a buscar un lugar donde podíamos acampar para pasar la noche, al ver que no encontramos un lugar adecuado y ya empezaba  a hacerse de noche.

     

  • Ivan Cardenas creó una entrada de blog
    9 años

    Primera Caminata Ecoturistica desde Lima al Cusco, Por el Camino de los Incas.

    Elaboración del Proyecto Primera Caminata Eco turística Por el camino de los Incas 1997

    En esta parte describiremos los pasos previos para la iniciación del viaje al Cuzco por el Camino de los Incas y los pormenores e inconvenientes que encontramos para desarrollar este proyecto eco turístico.

    Días Previos a la partida

    Luego de dar una pequeña conferencia de prensa en el auditorio del Museo de Historia Natural de la UNMSM, cedido cordialmente por su director el doctor Niels Valencia, y a la cual fueron medios como El Comercio, el diario El Sol y La Republica, anunciando en la misma la realización de nuestra expedición, y tratamos de contestar algunas de las preguntas, de los periodistas; que se hicieron presente entre ellas Sonia Muñoz, quien nos apoyaría desde su espacio Ciudad durante todo nuestro viaje y a quien estaremos siempre agradecidos.

    Acordamos partir el 23 de Abril, por la mañana, el punto de inicio seria La Plaza Mayor de Lima, como lo hubiera hecho cualquier viajero español del siglo XVI, según los cronistas de la época los caminos estaban bien definidos…

    Desde Abril hasta finales de Agosto de 1997, realizamos unas de las expediciones y aventuras más satisfactorias de mi vida, en compañía de Rubén Farfán, y el apoyo logístico de mis familiares y Claudia loza, recorrimos el camino inca, desde Lima hasta el Cuzco, en su totalidad, atravesando seis departamentos: incluyendo Lima, Junín, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac y el Cuzco. La travesía la hicimos en su totalidad a pie, esto fue necesario para tener una idea exacta del tiempo empleado por los antiguos viajeros, desde los señores Curacas, señores de los Andes, los veloces Chasquis, los comerciantes Warpas, los conquistadores Waris, los señores y Ejércitos Incas, los conquistadores Españoles, los criollos revolucionarios, bandoleros y contrabandistas, los realistas y patriotas independentistas, los valientes guerrilleros caceristas, los traidores civilistas, los montoneros, los gendarmes, soldados geógrafos y científicos aventureros.

    Así mismo podríamos apreciar los restos del Camino Inca, que aún persiste y que ha resistido la destrucción de las obras modernas, y que todavía permanecen sin modificaciones algunos tramos destruidos o transformados en carreteras de penetración.

    Provistos y ataviados de mochilas el equipo básico de campaña, durante este viaje pudimos sortear, la cordillera de los Andes, soportar el frio, la sed, y cualquier otro contratiempo, en especial la falta de dinero que cubran los gastos mínimos de alimentación, pero esta era parte de la verdadera aventura; en esto radicaba la máxima prueba no solo para nosotros sino para los pobladores que habitaban a lo largo de esta obra monumental andina. Pudimos contar por suerte con la ayuda de los pobladores, campesinos y autoridades de los pueblos por donde pasamos, siempre encontramos hospitalidad en los alcaldes, gobernadores, maestros, enfermeros, policías y autoridades de las comunidades campesinas, comuneros en general que sin pedirlo se identificaban de inmediato con nuestro proyecto y nos brindaban lo poco que tenían, hicimos muchos amigos, a la par que apreciamos los paisajes más hermosos y tuvimos una variedad de vivencias que solo se pueden tener cuando uno se interna en ese llamado Perú Profundo.

    Deseo destacar mi reconocimiento y eterna gratitud a la gente de la provincia de Vilcashuaman, por la significación histórica que encontramos en ese lugar, antiguo centro del Tawantinsuyo y ciudad poseedora de restos arqueológicos y naturales impresionantes, así como de una belleza geográfica sin par, fue cruzando la provincia de Vilcashuaman, en que llegamos al poblado de San francisco de Pujas, verdadero tramo y continuación del Camino Inca, que se dirigía al Cuzco; en ese lugar nos acogieron; con el apoyo del Comité de autodefensa y las rondas campesinas cruzamos a pie el rio Pampas, una tarde de agosto de 1997, e ingresamos al departamento de Apurímac para continuar nuestra expedición.

    Fueron casi 120 días que nos tomo recorrer este tramo del Capac Ñam, y ver In Situ, el enorme potencial eco turístico con que cuentan los pueblos que visitamos, y que lamentablemente todavía no se emplea a favor del desarrollo de las mismas, que en algunos casos se pierde por el abandono y en otros por la falta de recursos, además pudimos ser testigos de la gestión de los directivos del Plan COPESCO que buscan un futuro desarrollo en otras zonas como es el caso de CHOQUEQUIRAO, al cual tuvimos acceso y visitamos sus oficinas una vez llegados al Cuzco, y durante la ruta llegamos a Pacucha desde donde comienza el camino a la nueva zona arqueológica, desde entonces hemos tratado de difundir estos conocimientos a los profesionales interesados para que, haciendo patria puedan llegar a desarrollar las diversas especialidades que hacen falta para alcanzar su desarrollo.

    Lugares como Huarochirí, el Camino Sagrado al Nevado Pariacaca, la SAIS de Pachacayllo, La ciudad de Sapallanga a orillas del Huaytapallana tan hospitalaria, El puente ingles de Alcomachay, La perla de los Andes que es Huanta, el bonito pueblo de Vischongo y su bosques de Titancas, La imperial ciudad de Vilcashuaman, El Santuario de Cocharcas y sus bosques de Chirimoyas, Huranmarca y su Mullo Mullo, Talavera, Andahuaylas y San Gerónimo en donde nos helamos con la helada caída intempestivamente, y sus bosques de eucaliptos, El Sol de Huancarama, los refugiados de Tamburco, Los campos de Anís de Curahuasi, La empedrada ciudad de Limatambo y el Cuzco imperial. Lugares que quedaran tallados como los adoquines de piedra en nuestra memoria de viajeros y en nuestros corazones peruanos.

    Una Buena Idea

    Soy uno de tantos pre profesionales, dedicados a otro tipo de labor muy diferente a los estudios realizados en una de las tantas universidades del País, por ese entonces mi prioridad era mi situación laboral debido a la carga familiar que ya tenía, había conocido a una de las mujeres más maravillosas del mundo y no dejaría que se me escape, obtuve mis certificados de estudios y me dedique de lleno a trabajar para obtener un pequeño capital con el cual pudiese concretar mi Buena Idea, la responsabilidad con mi familia era motivo suficiente para buscar esa llave mágica con la cual puede uno abrir la puerta del éxito y comenzar a subir esa escalera que para muchos es reacia, como lo es el negocio propio, a lo que la mayoría de peruanos deberíamos aspirar, comencé a estudiar todo lo referente al turismo, consulte libros y publicaciones, asistí a las pocas charlas de negocios referentes a este tema, que por la época esporádicamente habían; eran pues años de presencia de violencia política e inestabilidad, logre consultar a muchas personas que de algún modo podían ayudarme en mi proyecto, ya para fines de 1995 contaba con un bosquejo concreto de cuál sería el tipo de negocio que quería desarrollar, lo que yo quería en el fondo es convertirme en un tour operador ser uno de aquellas personas que reciben a los viajeros, se encarga de alojarlos y atenderlos y luego llevarlos a los diferentes destinos turísticos del interior del país, esa era pues mi meta, la forma de concretarlo era constituyendo una agencia de viajes.

    La agencia tour operador, se encarga de la recepción de los viajeros, los transporta, atiende las necesidades básicas de los mismos y todo lo que abarque en la parte documentaria, guiarlos y retornarlos a su medio de transporte una vez finalizado su recorrido; por todo ello, el cobro respectivo y las utilidades, pero se presentaba otro problema, como era el de tener la capacitación necesaria para trabajar de este modo y de igual forma se debía conocer la zona de trabajo, discerniendo entre los diferentes destinos turísticos y optando por los mas comerciales, además se debe contar con un buen plan publicitario y de Marketing para asegurar continuidad en las salidas, todo esto requería de una gran dosis de creatividad, actitud positiva, imaginación y perseverancia.

    Empezar un pequeño negocio de servicios turísticos y de viajes era pues Mi Buena Idea.

    Preparándose para un largo camino por recorrer

    Para llevar adelante este plan era pues, necesario contar con los recursos tanto económicos como logísticos y humanos, encontrar un grupo de personas que tal vez tengan los mismos intereses, la misma idea, el mismo objetivo, querer tener su propio negocio, conocer el interior del país, laborar en el rubro, estar directa o indirectamente comprometido con el desarrollo del ecoturismo, etc.

    Muchas personas emprendedoras tienen ciertos impedimentos para comenzar su propia empresa, uno de estos puede ser el desconocimiento del  tipo de actividad que desean desarrollar y una vez metidos en el juego, se dan cuenta tardíamente que la actividad no era lo que ellos esperaban y los ingresos no son tantos como creían obtener. Además de no contar con un equipo de apoyo, que sea solido y este atrás de una meta en concreto, esta meta es ideal cuando es uno mismo quien participa en la constitución de su propia fuente de trabajo, para esto apele a mis amistades y conocidos, logrando convocar a un pequeño grupo de colaboradores, entusiastas y deseosos de emprender esta aventura.

    Tocamos un montón de puertas, visitamos a un montón de gente, gerentes, relacionistas públicos, marketeros, encargados y conserjes, de casi todos; la respuesta era la misma: “Por el momento no estamos para apoyar ese tipo de actividades”. Increíblemente hoy día, si lo están. Había en otros una preferencia por eventos de mas Rédito Publicitario, como un programa de Realidades, o un concierto de niños salseros, en fin incluso hubo ofrecimientos para el siguiente año, no por ello les causaba asombro, el tipo de Expedición que esperábamos realizar.

    Las instituciones de igual modo, si se mostraron más asequibles para esto, PROMPERU con su director de asuntos institucionales Pablo de La Flor, si nos recibió y emitió una serie de documentos apoyando esta actividad, en el INC presentamos un resumen del proyecto y nos autorizaron a recorrer los restos del Camino Inca que todavía existiesen, así como cursaron oficio a sus filiales en el interior, para que nos den el apoyo que pudieran, la cual hicieron en su momento; como el INC de Ayacucho, El INC de Apurímac y El INC de Cuzco, a cuyos directores estaremos eternamente agradecidos.

    Otro tema a parte fue el apoyo que recibimos de los miembros de la PNP, el Ejercito del Perú, El MINSA, El Ministerio de Educación, Alcaldías, Gubernaturas, Comunidades Campesinas e incluso La Iglesia Católica e Iglesias Evangélicas, cuyos integrantes nos apoyaron cuando les tocamos la puerta.

    Cuando en tiempo de paz salían los Incas a visitar su reino, cuentan que iban por él con grande majestad, sentados en ricas andas, armadas sobre unos palos lisos largos, de madera excelente, engastados en oro y argentería; y de las andas salían dos arcos altos hechos de oro, engastados en piedras preciosas. Caían unas mantas algo largas por todas las andas, de tal manera que las cubrían todas; y si no era queriendo el que iba dentro, no podría ser visto, ni alzaban las mantas si no era cuando entraba y salía, tanta era su estimación; y para que le entrase aire, y el pudiese ver el camino, havia en las mantas hechas algunos agujeros estos por todas partes.

    En estas andas havia riqueza, y en algunas estaba esculpido el Sol y la Luna, y en otras unas culebras grandes ondadas y unos como bastones que las atravesaban. Esto traían por encima por armas, y estas andas las llevaban en hombros de los señores, los mayores y más principales del reyno, y aquel que mas  con ellas andaba, a que se tenía por más honrado y por más favorecido. En rededor de las andas, a la fila, iba la guardia del Inca, con los arqueros y alabarderos, y delante iban cinco mil honderos, y detrás venían otros tantos lanceros con sus capitanes, y por los lados de los caminos y por el mesmo camino iban corredores Fides descubriendo lo que había, y avisando la ida del señor Inca, y acudía tanta gente por lo ver, que parecía que todos los cerros y laderas estaba llenos de ellas, y todos le daban bendiciones, alzando alaridos, y grita tanta gente a su usanza, llamándole; …Ancha Atunapu Indichiri Campa capalla apatuco pacha camba Balla Yulley…

    Que traducido diría: Muy grande y poderoso señor, hijo del Sol, tu solo eres señor, Todo el mundo te oya en verdad… Y sin esto le decían otras cosas más altas, tanto que poco faltaba para le adorar por Dios. Todo el camino iban indios limpiándolo, de tal manera que ni yerba ni piedra no parecía, sino todo limpio…

     

    Caminando por la Carretera a Cieneguilla

    Bitácora de viaje

    Caminando por la carretera hasta llegar, a un lugar denominado Huaycan, el cual pudimos ver algunas construcciones arqueológicas, y en el mismo había un paradero de buses y varios puestos ambulantes de expendio de comida, también de reojo pudimos ver algunos restos de piedra, murallas y restos de cimientos, que lamentablemente, estaban invadidos por viviendas de construcción rustica, luego seguimos caminando un par de kilómetros, por la carretera el cielo empezaba a oscurecerse y nuestra atención se centro en buscar un lugar propicio para dormir, por la carretera de regreso a Lima se sucedían los excursionistas que retornaban a la capital luego de disfrutar de las bondades de este valle, asimismo los clubes campestres se hacían cada vez más distantes y por ultimo solo apreciábamos campos de cultivo, a lo lejos escuchábamos el discurrir de las aguas del rio Cieneguilla.

    Llegamos a un cruce al otro lado del puente que cruza el rio Cieneguilla este sitio según los carteles se llama La Esperanza, desde donde se puede apreciar un tramo en descenso del Capac Ñam, aproximadamente este es el kilometro 34 de la carretera de Cieneguilla, que sin saberlo ahora es la carretera a Huarochirí, este tramo se puede apreciar completamente apilado de piedras ,formando una línea recta a media altura de los cerros desde aquí e ve un camino imponente y continuo, dirigiéndose rumbo este hacia el interior de la cordillera, de tramo en tramo; los derrumbes desmoronan algunos tramos del empedrado , cortándolo abruptamente pero unos metros más adelante, continua de todos modos , para haber perdurado por más de 500 años es digno de admirar ésta colosal obra de arquitectura; definitivamente antes de la construcción de las carreteras modernas este camino era el nexo entre la costa y la sierra. La edificación era muy parecida al tramos que todavía existe en Imperial y se puede ver cuando uno viaja a Lunahuana siguiendo continuo al otro lado del valle.

    Continuando la marcha en mi interior meditaba sobre lo que habíamos leído acerca del papel histórico que tuvo el Capac Ñam y los acontecimientos ocurridos a través del mismo me emocionaba y apuraba el paso, se tomaron desde esta ubicación algunas fotos y luego de descansar seguimos hasta que llegamos a un lugar llamado Chonta, para entonces  ya empezaba a oscurecer; pero eso no nos amilano y continuamos la caminata, a pesar de esto conversamos un momento sobre si habíamos sido seguidos por alguna persona desde Cieneguilla horas después esta preocupación se haría realidad, sin saberlo empezamos la búsqueda de un buen lugar para dormir debería cumplir varios requisitos : debería estar en un lugar cercano a la carretera pero escondido para no ser divisado desde ella, debería estar cerca de alguna casa o ser el patio de esta misma además los dueños deberían tener conocimiento de nuestra presencia y de que era lo que estábamos haciendo, de ser posible tener un sitio de contingencia en caso de algún ataque ya que por el cansancio no haríamos guardia alguna y en esos momentos seriamos vulnerables.

    Aunque parezca raro en plena oscuridad, el camino se aprecia claro y la visibilidad para nosotros y para seguir caminando era óptima cosa que hicimos, a pesar de que en varias oportunidades varios vehículos pasaron en sentido contrario a nosotros y nos enceguecieron momentáneamente, podíamos seguir caminando.

    La floresta iba disminuyendo, unos kilómetros más adelante nos encontramos con chacras y casitas de construcción rustica, continuamos por la carretera, el peso de las mochilas empezaba a sentirse y la hora avanzaba, de tal modo que buscábamos una pampita donde poder camuflarnos para pasar la noche a estas alturas ya estábamos extenuados y solo quería tirarme a descansar, la visibilidad era cada vez peor de pronto adelante de nosotros empezamos a divisar una figura espectral parecía ser una figura humana que se aparecía y desaparecía entre los matorrales, al comienzo no le daba crédito a mis ojos y pensé que era parte del cansancio pero igual seguíamos viéndolo adelante y en algunos momentos parecía correr escapando de nuestro discernimiento.

    La hora avanzaba y ya nos ganaba la noche; no había luz pública, así que sacamos nuestras linternas de mano a pilas y las usábamos más que todo tratando de ver que era esa cosa que parecía tener nuestra misma misión, aunque no parecía un ser humano. por el hecho de que no encontrábamos a ningún comunero en el camino tuvimos que seguir caminando todos los terrenos aledaños al camino no parecían seguros y nuestra intuición nos indicaba que debíamos seguir caminando ya los cerros que se habrían a ambos lados del valle parecían reírse de nosotros, el sitio era totalmente rocoso y eriazo, seguíamos con un nudo en la garganta Rubén parecía resignarse a seguir caminando pues los dos concordábamos que no era un sitio seguro cualquier luz nos ponía al descubierto y no había casas a las cuales podamos pedir auxilio en caso de una contingencia, seguimos caminando ya en algunos momentos en total oscuridad.

    No sería franco si no aceptará, que en algún momento me dieron ganas de voltear y regresar a Lima, pero eran solo eso pensamientos y meditaciones en el transe de la caminata, los hombros totalmente adormecidos por el dolor también daban su cuota a nuestro desaliento, pero ahí estábamos caminando como locos sin poder distinguir mas de unos cuantos metros del camino.

     

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