Manipulación genética de embriones, ¿qué dice la ética?

Respecto a la edición genética en embriones humanos, los eticistas declaran que el procedimiento es inmoral. “Se denigra profundamente su valor como seres humanos cada vez que son creados, que se experimenta con ellos y que son asesinados”, dice un sacerdote científico. Adelaide Mena/ National Catholic Register- Investigadores en Oregón han anunciado que, por primera vez en los Estados Unidos, han conseguido alterar con éxito los genes de un embrión humano.

 

Sin embargo, los eticistas católicos advierten que el procedimiento es moralmente objetable por muchas razones.

Un equipo de científico capitaneados por Shoukhrat Mitalipov, de la Oregon Health and Science University, han anunciado esta semana  que han utilizado una tecnología conocida como CRISPR para editar secciones del genoma humano, realizando el procedimiento en embriones humanos. La tecnología, que de manera selectiva “corta y recorta” partes del genoma y las sustituye con hebras del ADN deseado, había sido previamente utilizada en adultos humanos y otras especies.

“Se han creado seres humanos in vitro que en lugar de ser tratados como fin, han sido tratados como un mero medio para que los investigadores alcanzaran sus determinados objetivos de investigación”, ha declarado a la CNA el padre Tadeusz Pacholczyk, director de educación en el Centro Nacional Católico de Bioética.

“Se denigra profundamente su valor como seres humanos cada vez que son creados, que se experimenta con ellos y que son asesinados. Si estos embriones tuvieran que crecer, como sin duda ocurrirá en el futuro, es muy probable que tengan efectos secundarios no deseados a causa de la modificación de sus genes”, ha añadido el padre Pacholczyk.

Investigadores en China también han anunciado que han utilizado la tecnología de edición genética en embriones, pero los genes editados estaban presentes sólo en algunas células del embrión.

Mientras los investigadores elogian este avance como un paso adelante en el nacimiento de humanos modificados genéticamente, y la consiguiente capacidad potencial de tratar enfermedades genéticas hereditarias, los embriones humanos creados y sometidos a pruebas en los experimentos de los Estados Unidos y China fueron todos destruidos a los pocos días del procedimiento. Si se les hubiera permitido sobrevivir, estos embriones hubieran sido portadores de la edición a la que fueron sometidos los propios óvulos y espermatozoos, con la capacidad de transmitir esos genes editados a futuras generaciones.

En febrero, la CNA habló con John DiCamillo, eticista del Centro Nacional Católico de Bioética, sobre la tecnología CRISPR y la ética que comporta esta técnica. Recalcó que si bien los católicos “necesitan estar atentos” a los peligros que conlleva la tecnología CRISPR en general, advirtió también que los católicos “no tienen que considerar automáticamente cualquier tipo de edición genética como un problema”.

Hizo referencia a los ensayos de terapia genética para trastornos como la enfermedad de células falciformes y el cáncer, que han demostrado la posibilidad futura de tratar trastornos difíciles. También observó que “puede haber situaciones limitadas en las que la línea germinal pueda ser legítimamente editada. En otras palabras, hacer cambios en el espermatozoo, el óvulo y en embriones en su etapa inicial es un modo potencial de tratar enfermedades, enfermedades hereditarias, y así sucesivamente”.

Sin embargo, permitir la edición de células de la línea germinal —como embriones, óvulos y espermatozoos— puede también ser “muy peligrosos a muchísimos niveles”, advirtió DiCamillo. Al ser una tecnología tan nueva, los pacientes o sus descendientes pueden experimentar una serie de “efectos colaterales no deseados, tal vez dañinos, que a partir de ese momento pueden ser transmitidos y heredados por otros individuos de su línea”. Un embrión que ha sido modificado genéticamente puede llevar y transmitir los genes editados.

Haciéndose eco de las mismas preocupaciones, el padre Pacholczyk indicó también las orientaciones incluidas en el informe de 2017 sobre le edición genética humana de la Academia Nacional de Ciencias. En dicho informe, los científicos señalan que este tipo de edición genética es controvertido “precisamente porque el resultado de los cambios genéticos pueden ser heredados por la siguiente generación, y la tecnología, por lo tanto, estaría cruzando una línea que muchos consideran éticamente inviolable”.

El padre Pacholczyk también ha puesto en evidencia la importancia de limitar la edición genética a fines terapéuticos, teniendo en mente el interés mayor del sujeto. Ha declarado que los seres humanos nunca deben ser sometidos a la investigación sin su consentimiento informado, o el de sus tutores. Además, el tratamiento debe ser realizado con el fin de tratar la salud del paciente.

En los casos de Oregón, sin embargo, los padres de los niños creados no fueron capaces de dar un consentimiento válido porque el consentimiento ético “excluye, por definición, cualquier aprobación que cause directamente la muerte o similar de los sujetos que son utilizados como un mero medio para conseguir un fin”.

“Estos experimentos no fueron realizados con fines terapéuticos, pues su objetivo era destruir los embriones”, ha afirmado el padre Pacholczyk. “El consentimiento es particularmente importante cuando se trata de sujetos de experimentación especialmente vulnerables, y los embriones humanos se encuentran entre las criaturas más vulnerables de Dios”.

Actualmente, las normas de la Food and Drug Administration establecen que todos los embriones que son sometidos a edición genéticas sean destruidos.

Es más: para que sean éticos, todos los experimentos que utilicen la tecnología CRISPR, u otro tipo de tecnología de edición genética, no pueden utilizar otros métodos en su proceso que sean intrínsecamente inmorales, ha añadido el padre Pacholczyk. La Iglesia Católica prohíbe métodos inmorales de extracción de espermatozoos y óvulos del cuerpo humano que no sean mediante las relaciones sexuales, como también la concepción de nuevos seres humanos a través de los métodos de fertilización in vitro, porque ambas técnicas disocian la procreación del contexto íntegramente personal del acto conyugal.

https://infovaticana.com/2017/08/06/respecto-la-edicion-genetica-embriones-humanos-los-eticistas-declaran-procedimiento-inmoral/