Esclavitud y competitividad, la esclavización como una estrategia más de mercado

 

Durante la década del ’60, con el desarrollo industrial de los llamados tigres asiáticos, se desarrolla una modalidad de producción industrial orientada hacia la exportación en base a salarios mínimos, sostenidos con regímenes altamente represivos (la cuota de exportación de los países asiáticos aumentó del 27% al 50% entre los años 1980 y 1995).

 

Esto impactó en los niveles de competitividad a nivel global, que sin embargo estuvieron regulados hasta el año ’95 a través de cupos de exportación. Ese año se liberaliza el mercado, permitiendo el ingreso masivo de producción textil extranjera, que arruinó la industria Argentina.

Las marcas de mayor difusión y caudal de venta son las principales promotoras del trabajo esclavo.

Las marcas más grandes, además de quedarse con mayores porciones del mercado por la falta de competencia, se focalizaron en la promoción y el diseño de la indumentaria, descentralizando el proceso productivo, que recayó sobre talleres pequeños y cooperativas.

Con la recuperación económica, y una vez regulados los flujos de importación, la industria textil dominada por las grandes marcas decidió conservar el proceso productivo atomizado y precarizado como una forma de obtener una rentabilidad extraordinaria, de la mano de un mercado de consumo creciente. Un informe de la fundación Pro-Tejer analiza los márgenes de ganancias resultantes de la precarización, y concluye que la mano de obra clandestina llega a percibir el 1,5% del valor de venta de una prenda.

El resto se distribuye así: 30% comercialización, 25% desarrollo de marca, 25% impuestos, 8% tela, 5% intermediarios, 4% de otros conceptos. Según la Unión de Trabajadores Costureros (UTC), por la confección de una remera (que se vende al público a $ 100) el trabajador precarizado recibe $ 1. Por un jean, cuyo precio oscila entre los 300 y 500 pesos, los costureros ganan 3 o 4 pesos.

La esclavización emerge como una estrategia más de mercado.

El hecho de que las grandes marcas sean las principales empleadoras de este tipo de trabajo, facilita la concentración basada en márgenes de rentabilidad extraordinaria que otorgan una ventaja para poder acceder a plazas de comercialización, como shoppings –las expensas para un local bien ubicado de unos 100m2, pueden llegar a $ 30 mil mensuales– donde es imposible acceder en caso de ser un pequeño comerciante.

De esta manera, las marcas de mayor difusión y caudal de venta son las principales promotoras del trabajo esclavo.

http://www.servidasenred.net/net/esclavitud-y-competitividad-la-esclavizacion-como-una-estrategia-mas-de-mercado/

Contenido Relacionado

Suscríbase a nuestro Boletín

Busqueda en Creadess

Nota de Creadess

"Ten presente que no busco tu aprobaciòn ni influir sobre tì, me sentirè satisfecho si a partir de ahora comienzas a investigar todo por tì mismo".....Bruce Lee

Los textos de los artìculos publicados son tomados de otras pàginas y tienen claramente indicada la fuente de origen. Nuestra intenciòn es darles una visiòn amplia y no sesgada de los hechos actuales y contribuir a mejorar su bienestar fìsico, mental y espiritual dando herramientas ùtiles y una visiòn positiva de nuestras realidades.

Los artìculos del blog son escritos por nuestros colaboradores. Somos defensores de la libre expresiòn por lo tanto no ejercemos filtros ni sesgos en los contenidos pero si aseguramos la seriedad profesional y veracidad de las personas que postean.

Sigue a Creadess

Envía un mensaje o sugerencia

Nombre (*)
Entrada no válida
Correo (*)
Entrada no válida
Mensaje (*)
Entrada no válida
Entrada no válida

SIGUENOS EN FACEBOOK

SIGUENOS EN TWITTER

NUEVOS MIEMBROS